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¿Cuál Cambio?

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Por:  Lola Portela

Es claro que para lograr cambios se necesitan recursos. También es cierto que el país está en déficit, pero lo que no es cierto es que la olla está raspada.

Por fortuna, y para la historia hay evidencias como el Informe de Entrega, del anterior gobierno.

Por supuesto hay que leerlo, para lo de “no tragar entero”. Y hablar desde la verdad, ¡no más mentiras!

Era de esperarse que el gobierno actual, para argumentar la Reforma Tributaria, saliera con sus ministros a decir que es para la “justicia social”, y que la tienen que pagar “los ricos”.

Es como si dieran por hecho que apretar a los ricos está justificado de ante mano, por el solo hecho de ser ricos.

Y es que tal parece que “apretar a los ricos” está legitimado, según la izquierda, al menos es el discurso distractor que pretenden vender, aunque la tal reforma social afecta realmente a todos los colombianos. Les pregunto ¿será que alguno de ustedes, no ha pagado el 4 x 1000, el IVA, el ICA, etc.? Seguro que la respuesta es sí. Vamos entendiendo.

Ahora bien, de acuerdo con la nueva propuesta de reforma tributaria, los empresarios: las sociedades y sus socios, y muchos colombianos que no lo son, van a quedar sometidos a 5 impuestos (renta, dividendos, patrimonio, ICA y 4 × 1.000). Es decir, en conjunto generarán una tasa de tributación que fluctúa entre el 62 y el 104% de las utilidades.

Téngase en cuenta que una tasa de renta del 35% para las sociedades, junto con una tasa de hasta el 39% sobre los dividendos genera, solo entre estos dos tributos, que las rentas empresariales tengan una carga tributaria superior al 60%.

En lo personal veo imposible de pagar esa carga de impuestos. Los empresarios no son brutos gobierno. Y de esa manera no se quedarán. No hay motivación.

Y qué decir de los trabajadores independientes, por ejemplo, la elevación del impuesto de ganancia ocasional será del 10 al 30%. Pareciera que quienes la proponen no entendieran que esto genera un riesgo real de que las personas y las empresas no puedan soportar semejante carga que pretende esclavizarnos. Es una propuesta que desincentiva la actividad económica en muchos sectores, incluyendo el de la vivienda. “Tener una casa no es sinónimo de riqueza, pero no tenerla es pobreza”, expresaban en mi casa y lo entendí desde muy niña.

En cualquier economía las exenciones son necesarias, tanto como el tratamiento de privilegios para ciertas actividades y sectores, más aun saliendo de una pandemia, pero de ése manejo muy poco claro quedó consagrado en el proyecto. Y según expertos, revaluar este aspecto conlleva a un equivalente de 92 billones de pesos. Es decir, sí hay de dónde lograr presupuesto para el cambio.

El Gobierno actual ha dicho que su objetivo es elevar la tributación para “homologarla a estándares internacionales”. Eso suena muy romántico, pero la realidad es otra, pues si realmente se quiere homologar, tendrían que disminuir las tasas de tributación drásticamente.

Señor presidente Petro, ministros, no crean al pueblo tan ignorante, esto no es Europa, donde les encanta vivir o pasar vacaciones. Dejen de mentirle al pueblo. Ya lo han dicho expertos y otros columnistas: COLOMBIA OCUPA EL LUGAR 135, entre los países, CON IMPUESTOS MÁS ALTOS DEL MUNDO, con un 69%, por encima de lo normal. ¿No les parece suficiente?

Comparemos y veamos la región latina en materia de impuestos: Perú tiene un 35%; Ecuador y Chile, un 32%, y México, un 52%, cifras de acuerdo con los índices del Foro Económico Mundial, son países con pobreza y desempleo, pero no como en Colombia.

Esa es la razón por la cual ser emprendedor o empresario no es tarea fácil en Colombia. Un país donde el Estado se queda con buena tajada del esfuerzo enorme de mantenerse, como tal. Es el motivo por el que Colombia entera, el año pasado le dijo: “NO A LA REFORMA” de Duque, el país no aguantaba, y no aguanta más.

La tal “reforma social” que proponen va a desincentivar aún más la actividad empresarial, la toma de riesgos, la innovación. Eso se traduce en mayor desempleo. Se promoverá la informalidad y por este conducto la evasión, la elusión (utilizar maniobras permitidas por la ley para no pagar), y también la descapitalización de las empresas y su productividad.

Y si a todo esto le sumamos los anuncios de cambios desde el Ministerio de Trabajo, en materia laboral, el efecto para el país será devastador. Unido a esto es un “robo descarado” pretender confiscarle a las personas naturales y a los asalariados cualquier peso de sus pensiones. Capital sobre el cual ya se pagaron los impuestos correspondientes y durante 20 años o más. Mejor dicho, ya se cumplió con la ley. Ese dinero, que no es del gobierno, es exclusivo del trabajador pensionado, pues lo pagó en su totalidad como independiente, o es el resultado de aportes de ambos partes, junto con la empresa donde se desempeñó.

Y también hasta pretenden cobrar el impuesto al patrimonio. ¿Será que el gobierno aportó para lograr ese patrimonio, y por eso desean también una enorme tajada? Sabemos que no.

Por todo ello, es claro también que ya algunos iniciaron el trasladado masivo de residencia fiscal y hasta el renunciar a la ciudadanía colombiana.

Así quedarán sin empresas, sin inversión, sin ricos, como dicen ustedes. Lo olvidaba: les quedarían las riquezas naturales del país.

Para tener dinero para los subsidios, y para pagar la deuda histórica, que le prometieron a medio país, deben es cumplir con el plan de choque, para acabar con la corrupción, para reducir el estado. El país no necesita más ministerios, más carga.

Perseguir a quienes de una u otra forma tributamos, no es el camino. Enfilen las baterías contra la informalidad y los dineros del narcotráfico, el lavado, el contrabando y la minería ilegal, allí encontrarán capital de sobra.

“Los ricos” de diez o menos millones, son quienes pagan las universidades de los hijos, más las cuotas de la hipoteca del apartamento, más todas las cuentas que hay que pagar por tener un carrito, y no de último modelo.

Pretender aumentar el recaudo en 25 billones se puede y se debe conseguir, pero no ahogándonos más.

Ya la gente común y corriente nos mantenemos con el agua al cuello, pero sobrevivimos, a pesar de la carga de impuestos que ya tenemos.

Les pregunto ¿Cuál cambio? ¿El objeto es espantar la inversión y afectar el crecimiento económico y desarrollo del país?