Por Lola Portela
La Casa Blanca confirmó que Colombia no fue invitada a integrarse al “Escudo de las Américas”, una nueva alianza militar impulsada por la Casa Blanca para combatir el narcotráfico en el hemisferio. Según Washington, la decisión responde a que aún no percibe el nivel de cooperación que espera del Gobierno colombiano.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó este martes 10 de marzo que la administración estadounidense no incluyó a Colombia en la iniciativa porque “No creo que todavía estemos viendo el nivel de cooperación que nos gustaría por parte del Gobierno de Colombia para invitarlos al evento Escudo de las Américas”. No obstante, señaló que el proyecto podría ampliarse en el futuro con la incorporación de más países.
El “Escudo de las Américas” fue presentado el pasado sábado 7 de marzo por el presidente Donald Trump durante una cumbre celebrada en La Florida junto a 12 mandatarios latinoamericanos de derecha, entre ellos el argentino Javier Milei, el salvadoreño Nayib Bukele y el ecuatoriano Daniel Noboa. La alianza busca coordinar esfuerzos militares y de inteligencia para frenar el narcotráfico en la región.
La ausencia de Colombia, México y Brasil —tres de los países más relevantes en la lucha contra el tráfico de drogas— llamó la atención en el encuentro. Tampoco fue invitada Venezuela. Los mandatarios progresistas Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva quedaron así por fuera del nuevo bloque.
Desde Viena, donde participó en la Comisión de Estupefacientes de la ONU, Petro criticó la conformación de la alianza y cuestionó que esté integrada por países que, según él, son “pequeños, débiles y sin experiencia” frente al problema del narcotráfico. El mandatario colombiano recordó que el 80 % de la información que ha permitido grandes incautaciones de cocaína proviene de los servicios de inteligencia de Colombia.

Además, destacó que su país ha construido una red de cooperación con agencias policiales y de inteligencia de 75 países en Europa, Asia y América. “Se hacen reuniones de alianzas excluyendo a Colombia, cuando en el caso de la cocaína es esencial por su experiencia para erradicarla”, afirmó.
La exclusión ocurre en medio de una relación tensa entre Trump y Petro. En el último año, Washington llegó a acusar al mandatario colombiano de supuestos vínculos con el narcotráfico e incluso retiró en septiembre la certificación de Colombia como país cooperante en la lucha antidrogas. Y, además, Petro es el primer presidente colombiano en aparecer en la también llamada lista OFAC o lista Clinton, junto a varios integrantes de su familia y gobierno.
Aun así, ambos líderes sostuvieron en febrero una reunión en la Casa Blanca que fue descrita como cordial y que buscó reducir fricciones diplomáticas.
En el caso de México, Trump ha señalado que mantiene una buena relación con la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque ha lamentado que su gobierno no permita que el Ejército estadounidense actúe contra los carteles dentro del territorio mexicano, una propuesta que la mandataria rechaza por considerarla una amenaza a la soberanía nacional.
El debate sobre la cooperación en seguridad entre Washington y Ciudad de México se intensificó tras la captura y muerte en febrero de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los narcotraficantes más buscados por ambos países.
Gustavo Petro insiste en que la producción de hoja de coca en Colombia está ligada a factores históricos como la desigualdad social y la concentración de la tierra. Y según dice el cultivo se concentra principalmente en zonas donde campesinos desplazados por la violencia han encontrado en la coca una de las pocas opciones para subsistir.

El informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife), publicado a finales de febrero, señala que la producción mundial de cocaína superó las 3.700 toneladas en 2023, un 34 % más que en 2022, lo que la convierte en el mercado de drogas de mayor crecimiento.
Según el organismo, este aumento se explica en gran medida por Colombia, donde crecieron tanto las áreas de cultivo de coca como la capacidad de producción en laboratorios ilegales. La Jife es un órgano cuasi judicial del sistema de Naciones Unidas.


































