Por Lola Portela
Bogotá se prepara para un lanzamiento literario que promete incomodar, seducir y dejar huella. La periodista y autora colombiana Mía Paz presenta su octava novela, La bruja de las frambuesas, una obra que irrumpe en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) con una premisa tan inquietante como irresistible: la muerte puede llegar envuelta en dulzura.
La historia arranca con un gesto aparentemente inocente —un regalo exquisito— que desencadena una tragedia devastadora: la muerte de dos niñas. A partir de ese momento, el lector es arrastrado a un entramado de secretos, silencios y tensiones soterradas que giran en torno al empresario Samuel De Negri, obligado a confrontar una verdad que siempre prefirió ignorar.
Y es que a su alrededor orbitan rencores silenciados, rivalidades ocultas y el espectro de un amor devorador, todo orquestado por una mente maestra y destructora.
Lejos de los clichés tradicionales, Mía Paz apuesta por una narrativa que no solo persigue al asesino, sino que explora con precisión quirúrgica la mente criminal. El arma elegida no es casual: el talio, un veneno silencioso e indetectable que refuerza la atmósfera de sofisticación y horror contenido. En este universo, el mal no irrumpe con estridencia, sino que actúa con una cortesía escalofriante, a plena luz del día.
Con una trayectoria consolidada en medios como El Espectador, La Prensa y La República, Mía Paz traslada su mirada periodística al terreno de la ficción para construir un relato donde la tensión psicológica es protagonista. La bruja de las frambuesas no solo plantea un enigma; lanza una pregunta incómoda: ¿qué resulta más letal, el veneno que mata o la verdad que decidimos no ver, ni decir?

El lanzamiento oficial de esta novela se llevará a cabo el próximo 1 de mayo en Corferias, en el marco de la FILBo, donde la autora sostendrá un conversatorio con lectores y firmará ejemplares. La cita promete ser uno de los eventos más provocadores de la feria.
Porque, en esta historia, el peligro no se esconde en la oscuridad: se sirve en bandeja… y tiene un sabor irresistible.



































