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La guerra de las mentiras: las cinco campañas de desinformación que buscan golpear a Abelardo De La Espriella antes de la segunda vuelta

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Por Lola Portela

Una estrategia coordinada de noticias falsas, mensajes segmentados y contenido diseñado para sembrar miedo se ha tomado las redes sociales. El blanco de la ofensiva es Abelardo De La Espriella, ganador de la primera vuelta presidencial con el 43 % de los votos. Las falsedades apuntan a beneficiarios del Sisbén, trabajadores, docentes, pensionados y militares, en una campaña que, según denuncias conocidas por Prensa Llanera, busca influir en la decisión de los electores a pocos días de la votación definitiva.

En la recta final hacia la segunda vuelta presidencial, una intensa batalla por la opinión pública se libra más allá de las plazas, los debates y los discursos. Facebook, Instagram, TikTok y, especialmente, los grupos de WhatsApp se han convertido en el escenario de una ofensiva de desinformación cuyo objetivo, según denuncias reveladas por la campaña y seguidores de “El Tigre”, es afectar la imagen del candidato Abelardo De La Espriella.

La estrategia, que combina imágenes manipuladas, citas inventadas, titulares falsos y mensajes sin fuente verificable, estaría dirigida a sectores específicos del electorado. Cada grupo recibe una versión distinta del mismo mensaje: generar temor frente a un eventual gobierno del candidato costeño.

Una campaña basada en el miedo

De acuerdo con la información en redes, una transmisión en vivo realizada durante una reunión interna de campaña del Pacto Histórico dejó al descubierto una estrategia enfocada en sembrar temor entre los votantes. Se actió una maquinaria sucia de la izquierda petrista: una campaña orquestada de mentiras y difamación contra Abelardo De La Espriella.

En esas reuniones, invitan a los asistentes a conseguir “uno o dos votos” para Iván Cepeda mediante la difusión de advertencias sobre las supuestas consecuencias de una administración de De La Espriella. La frase que más llamó la atención fue una referencia explícita a “meter terror” entre los ciudadanos, hasta se han metido con mentiras sobre el apoyo a los adultos mayores.

Desde entonces, las redes sociales han registrado una circulación masiva de contenidos que siguen una lógica similar: mensajes dirigidos a públicos específicos, acompañados por imágenes que imitan el formato de medios de comunicación reconocidos.

La mentira del salario mínimo

Una de las piezas más difundidas muestra a Abelardo De La Espriella durante un acto de campaña, con una bandera colombiana al fondo y un sello rojo de “Última hora”.

Sobre la fotografía aparece una supuesta declaración atribuida al candidato:

“Mi primer acto cuando gane será bajar el salario mínimo a 1.450.000 pesos. Eso es más que suficiente para vivir”.

Sin embargo, no existe registro de esa afirmación en entrevistas, discursos, debates, documentos oficiales ni material audiovisual de la campaña.

El programa de gobierno inscrito ante el Consejo Nacional Electoral tampoco contempla una propuesta para reducir el salario mínimo. Aun así, la imagen ha circulado ampliamente entre trabajadores formales e informales con el propósito de generar preocupación sobre una eventual reducción de ingresos.

Otra publicación, presentada como un titular informativo y atribuida al medio Al Punto, sostiene que De La Espriella pretende eliminar el salario mínimo vital. La pieza tampoco ofrece fuentes, contexto ni evidencia verificable.

El Sisbén, en el centro de la desinformación

La segunda línea de ataque apunta a uno de los sectores más vulnerables del país: los beneficiarios del Sisbén.

Una imagen viral muestra al candidato sosteniendo un micrófono junto a una frase atribuida a él:

“El Sisbén es una vagabundería. Se acaba el Sisbén, todos deben pagar por igual ricos y pobres. No más mantenidos”.

La afirmación carece de respaldo documental, audiovisual o periodístico.

El impacto potencial de este mensaje es significativo. El Sisbén es la herramienta utilizada por el Estado colombiano para identificar a los hogares que requieren apoyo mediante subsidios en salud, educación, vivienda y alimentación. La posibilidad de perder esos beneficios constituye uno de los temores más sensibles para millones de familias.

Precisamente por ello, la pieza parece diseñada para provocar rechazo electoral entre quienes dependen de estos programas sociales.

Los docentes, otro objetivo estratégico

La ofensiva también alcanza a los aspirantes al magisterio y a quienes esperan ingresar al sector educativo mediante concursos de méritos.

En este caso, la desinformación adopta la apariencia de una infografía técnica. El contenido advierte sobre supuestas consecuencias de un eventual gobierno de De la Espriella, entre ellas:

  • Menos inversión en lo público.
  • Menos empleos para docentes.
  • Más privatización y menos oportunidades.

A diferencia de otras piezas, esta incluye de forma explícita un llamado a votar por Iván Cepeda en segunda vuelta, lo que la identifica como propaganda electoral.

Sin embargo, el diseño reproduce deliberadamente el formato de análisis periodístico independiente, lo que podría inducir a error a quienes la reciben.

Las afirmaciones incluidas no están sustentadas en propuestas concretas ni en declaraciones verificables del candidato cuestionado.

Urgencias médicas y adultos mayores

Otra de las narrativas difundidas en redes sociales asegura que un gobierno de De La Espriella eliminaría la atención gratuita de urgencias para personas vulnerables.

El mensaje circula principalmente entre adultos mayores y comunidades con alta dependencia de subsidios estatales.

No obstante, dicha afirmación tampoco aparece en el programa de gobierno del candidato ni cuenta con respaldo documental alguno.

La desinformación dirigida a militares y veteranos

La quinta línea de ataque se concentra en militares activos, suboficiales, veteranos y sus familias.

A través de cadenas compartidas en grupos cerrados se afirma que De La Espriella reduciría salarios y prestaciones de las Fuerzas Armadas.

Al igual que en los demás casos, no existe evidencia pública que sustente esa versión.

La narrativa busca impactar a un sector históricamente considerado cercano a opciones políticas de derecha, generando incertidumbre sobre beneficios laborales y condiciones de retiro.

Un patrón repetido

Más allá de las diferencias temáticas, todas las piezas comparten características similares: fotografías reales del candidato, sellos de “Última hora”, diseños que imitan formatos periodísticos y ausencia total de fuentes verificables.

La estrategia parece construida para aprovechar la velocidad de circulación de las redes sociales y, especialmente, de WhatsApp, donde los contenidos pueden expandirse rápidamente sin mecanismos efectivos de verificación.

A pocos días de la elección definitiva, la disputa política se libra también en el terreno de la información. Mientras crecen las denuncias por la difusión de contenidos falsos, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una preocupación cada vez más frecuente en las democracias modernas: el impacto de la desinformación organizada en la decisión de los votantes.