Desde el Batallón Pichincha, en Cali, el nuevo presidente de Colombia trazó las principales líneas de su Gobierno y aseguró que gobernará para todos, enfrentará al crimen con mayor contundencia, buscará reducir el gasto público y cumplirá su mandato de cuatro años sin promover una Asamblea Constituyente.
Por Lola Portela
El presidente Abelardo De La Espriella marcó un hito en la historia de Colombia al pronunciar su discurso de posesión desde el Batallón Pichincha, en Cali, después de recibir la banda presidencial en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali.
La elección del escenario tuvo un fuerte componente simbólico. El mandatario habló ante integrantes de las Fuerzas Militares y de la Policía en una unidad que meses atrás fue escenario de un atentado. Durante su intervención, que se extendió por una hora y 17 minutos, rindió homenaje a los integrantes de la Fuerza Pública y a las víctimas de la violencia, y expuso las prioridades que marcarán su administración.
Seguridad, lucha contra el narcotráfico, disciplina fiscal, reformas económicas, salud, campo, participación de las mujeres y respeto por el periodo constitucional estuvieron entre los principales asuntos abordados.
Estas son las 10 claves del discurso de posesión de De La Espriella:
1. Un Gobierno para todos y el llamado a la unidad
Uno de los primeros mensajes del nuevo mandatario estuvo dirigido a quienes no respaldaron su candidatura. De La Espriella aseguró que su administración buscará superar la confrontación política y convocar a todos los sectores de la sociedad.
“Seré el presidente de todos los colombianos”, afirmó, antes de añadir que “no hay espacio para la intransigencia, todo lo contrario. Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas”.
El presidente también invocó a Dios al referirse a la responsabilidad que asumió y agradeció al vicepresidente José Manuel Restrepo, a quien calificó como “un compañero excepcional durante todos estos meses”.
En este primer tramo de su intervención también recordó a Álvaro Gómez Hurtado, dirigente conservador y uno de sus referentes académicos, asesinado en 1995.
2. El homenaje a Miguel Uribe Turbay
La violencia política ocupó un lugar destacado en el discurso. De La Espriella recordó a Miguel Uribe Turbay, a quien presentó como un mártir de la campaña electoral y rindió un homenaje en medio de una intervención marcada por la emotividad.
“Ninguna reivindicación ideológica ni política puede justificar que un colombiano levante las armas contra otro colombiano”, sostuvo.
El presidente agregó: “Rindo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del régimen que gracias a Dios hoy termina. Gracias, Miguel Uribe Turbay, en el cielo, Colombia nunca te va a olvidar”.
3. Mano dura contra el narcotráfico y el crimen
La seguridad fue uno de los ejes centrales de la intervención presidencial. De la Espriella anunció una política de confrontación directa contra las organizaciones criminales y dejó claro que, en su Gobierno, los grupos armados tendrán que someterse a la institucionalidad.
“Someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su Fuerza Pública”, dijo al referirse a las alternativas que tendrán los grupos criminales.
El mandatario anunció además que su Gobierno expedirá un listado de grupos que calificará como “narcoterroristas”, con el propósito de fortalecer las herramientas de la Fuerza Pública.
“La opción del diálogo está completamente agotada”, afirmó, marcando distancia frente a la política de paz impulsada por el Gobierno anterior.
De la Espriella resumió su postura con una frase que se convirtió en uno de los principales mensajes de su posesión: “En la era del tigre será contundente y certero contra el crimen”.
4. Cuatro años de Gobierno y rechazo a una Constituyente
El presidente también quiso despejar cualquier duda sobre la duración de su mandato y su intención de modificar las reglas constitucionales para permanecer en el poder.
“Cuatro años son más que suficientes para cumplir el programa que recibió el respaldo de mis compatriotas”, aseguró.
De la Espriella afirmó que al término de ese periodo entregará la Presidencia con las instituciones fortalecidas y reiteró que no promoverá ni respaladará una Asamblea Nacional Constituyente.
En paralelo, ubicó la lucha contra la corrupción entre las prioridades de su administración y la comparó, por sus efectos sobre el Estado, con otras amenazas como el terrorismo y el narcotráfico.
“Los que se apropian del dinero del pueblo son unos forajidos que atentan contra el bienestar de todos los colombianos”, manifestó.
5. Reforma tributaria, eliminación del impuesto a la renta y mensaje a los empresarios
En materia económica, el mandatario ratificó algunas de sus principales promesas de campaña. Entre ellas mencionó la eliminación del impuesto a la renta y del impuesto al patrimonio, además de una reforma estructural al sistema tributario.
“Mi gobierno presentará una reforma estructural del sistema tributario para simplificarlo. Mi objetivo es combatir la evasión y crear un ambiente favorable para la inversión, la producción y el empleo”, señaló.
Y agregó: “Lo dije como candidato y hoy lo corroboro como presidente en ejercicio. El impuesto al patrimonio será eliminado. Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria”.
El jefe de Estado también prometió impulsar la formalización laboral, el acceso al crédito y nuevas oportunidades económicas, al tiempo que aseguró que respetará la independencia del Banco de la República.

6. La salud, una de las prioridades del nuevo Gobierno
La situación del sistema de salud también estuvo entre los asuntos centrales. De La Espriella evitó definirla únicamente como una crisis y la calificó como un “drama profundamente humano”, que atribuyó a decisiones que, en su opinión, deterioraron el sistema.
El presidente aseguró que su administración no abordará la salud desde posiciones ideológicas, sino mediante decisiones técnicas.
“Mi propósito irrenunciable es que ningún colombiano vuelva a sentir que en el momento de mayor angustia quedó solo frente a una enfermedad. Ese es mi compromiso y lo voy a cumplir con la ayuda de Dios”, afirmó.
El discurso no detalló el plan de choque para el sector, aunque el Gobierno ha planteado una intervención de gran alcance para atender las dificultades financieras y de atención que enfrenta el sistema.
7. “Cosecha Solidaria” y una nueva apuesta por el campo
El sector rural también ocupó un lugar importante en la hoja de ruta presidencial. De la Espriella anunció que el programa Cosecha Solidaria, desarrollado inicialmente como una iniciativa privada durante la pandemia, será llevado al ámbito de las políticas públicas.
Uno de los puntos centrales será la transformación productiva de la Orinoquía, región a la que el mandatario asignó un papel estratégico en la seguridad alimentaria y el crecimiento económico.
“La Orinoquía colombiana será nuestro Mato Grosso, con vocación a convertirse en una despensa agrícola mundial, que garantizará nuestra soberanía alimentaria, pero además será el motor del crecimiento económico de la Patria Grande”, sostuvo.
El presidente también envió un mensaje directo a los campesinos y prometió que encontrarán en su Gobierno “un aliado permanente en la defensa de sus derechos”.
8. Las mujeres tendrán un papel central en el Gobierno
Otro de los mensajes destacados estuvo relacionado con la participación de las mujeres en la administración pública. El presidente aseguró que conformará equipos con mujeres en diferentes áreas del Gobierno y que buscará dar mayor protagonismo a profesionales con experiencia y capacidad.
“Conformaré un equipo de mujeres excepcionales en las distintas áreas del gobierno, porque durante largo tiempo muchas colombianas con talento, preparación y carácter fueron relegadas a un segundo plano”, afirmó.
De la Espriella agregó que ellas “serán las protagonistas de la construcción de la patria milagro”, una expresión que utilizó como concepto central de su proyecto político.
9. Congelamiento del gasto público y “poner la casa en orden”
El control de las finanzas públicas fue otro de los anuncios económicos del discurso. El presidente anticipó que uno de sus primeros decretos estará dirigido a congelar el gasto público.
Según De la Espriella, el Gobierno que terminó su mandato dejó un nivel de gasto y endeudamiento que debilitó las finanzas nacionales.
“Antes, queridos compatriotas, de emprender las grandes transformaciones económicas que Colombia necesita, tenemos que poner la casa en orden”, aseguró.
El mandatario, sin embargo, aclaró que su política de contención del gasto no significará abandonar a las poblaciones vulnerables. Prometió mantener programas de inversión y protección social para quienes necesiten el respaldo del Estado.
10. El “Gobierno del tigre” y la “patria milagro”
En la parte final de su intervención, De la Espriella apeló al optimismo como uno de los motores de su proyecto político. El presidente rechazó lo que considera una visión pesimista sobre el futuro de Colombia y llamó a recuperar la confianza en las posibilidades del país.
“Jamás aceptaré que el pesimismo se convierta en una política de Estado”, afirmó.
El mandatario definió su administración como el “gobierno del tigre”, una expresión con la que buscó representar firmeza frente al crimen y determinación para impulsar transformaciones.
Finalmente, explicó su concepto de “patria milagro” como una Colombia capaz de superar sus limitaciones y aprovechar tanto sus recursos naturales como el talento de su población.
“Ese ideal será el resultado del trabajo honrado, de la libertad defendida y de la decisión de no conformarnos jamás, jamás con una Colombia simplemente posible, sino de hacer realidad la nación extraordinaria que estamos destinados a ser. Nadie, nadie, absolutamente nadie sobra en esta empresa”, concluyó.
Un discurso que marca la hoja de ruta
El discurso de posesión de Abelardo De La Espriella dejó así una hoja de ruta que combina mano dura contra las organizaciones criminales, disciplina fiscal, cambios tributarios, atención a la salud, impulso al sector rural y una promesa de unidad nacional.
El nuevo Gobierno comienza con una apuesta explícita por diferenciarse de la administración anterior, especialmente en materia de seguridad y negociación con grupos armados, mientras plantea cambios de fondo en la economía y en el funcionamiento del Estado. El desafío estará ahora en convertir los anuncios de posesión en políticas públicas y resultados concretos durante los cuatro años que el mandatario se comprometió a permanecer en el poder.

































