Por Lola Portela
Momentos de pánico y tensión se vivieron en la sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia, luego de que un grupo de encapuchados irrumpiera en el campus asegurando pertenecer a la Unión Clandestina Popular y al Movimiento Bolivariano FARC-EP, estructuras asociadas a las disidencias de las FARC.
Según confirmó la institución en el Comunicado No. 17, los hechos ocurrieron en el edificio de Aulas de Ciencias Humanas (212), donde los encapuchados, mediante panfletos y pinturas, exigieron la evacuación inmediata del lugar y amenazaron con “armar y activar artefactos explosivos”, generando temor entre estudiantes, docentes y trabajadores.

Ante la gravedad de la situación, la Vicerrectoría de la sede Bogotá declaró alerta naranja y activó protocolos de emergencia para controlar los hechos y proteger a la comunidad universitaria. En medio de la crisis, un grupo de estudiantes y profesores intentó persuadir a los encapuchados para que abandonaran el campus de manera pacífica.
Mientras tanto, en los accesos vehiculares de la universidad, especialmente sobre la calle 26 y la carrera 30, se registraron fuertes enfrentamientos entre encapuchados y unidades de la UNDMO (antiguo ESMAD), situación que obligó al cierre temporal de vías y provocó afectaciones en varias rutas de TransMilenio en el occidente de Bogotá.
La Universidad Nacional rechazó de manera contundente los actos de violencia e intimidación, señalando que estas acciones buscan “sembrar miedo en nuestra comunidad e irrumpir en las actividades cotidianas”. Así mismo, pidió a estudiantes y funcionarios mantener la calma y seguir las indicaciones oficiales.
El grupo de encapuchos repartió entre los estudiantes y comunidad académica un comunicado donde explican los motivos de esta acción de hoy en las instalaciones de la Universidad, y firman como “movimiento bolivariano por la nueva Colombia, Comandante Jorge Suárez Briceño de las FARC- EP”.

Los hechos desataron fuertes reacciones ciudadanas y llamados urgentes a las autoridades nacionales. “Exigimos intervención inmediata de la Policía, Fiscalía y Gobierno Nacional. La universidad no puede convertirse en santuario de grupos armados ilegales ni en plataforma de intimidación y propaganda criminal”, expresaron algunos ciudadanos tras conocerse lo ocurrido.
Otra de las voces de rechazo resumió la preocupación que deja esta jornada de violencia: “Bogotá no puede normalizar el terrorismo disfrazado de activismo”.




































