Inicio #POLÍTICA Murillo se baja y se alinea con Cepeda: las claves de una...

Murillo se baja y se alinea con Cepeda: las claves de una renuncia que sacude la carrera presidencial

51
0

Por Lola Portela

A menos de un mes de la primera vuelta, la contienda presidencial de 2026 recibió un nuevo remezón político. Luis Gilberto Murillo, excanciller y exgobernador del Chocó, decidió retirar su candidatura y sumarse a la campaña de Iván Cepeda, en un movimiento que, más allá del simbolismo, reconfigura las fuerzas dentro del tablero electoral.

La decisión, que se oficializará este 6 de mayo en Bogotá, llega en medio de un panorama adverso para Murillo. Las encuestas nunca jugaron a su favor: con cifras que apenas rozaban el margen de error —0,4% en Invamer y 0,1% en Atlas-Intel—, su aspiración independiente, respaldada por más de 1,2 millones de firmas, no logró traducirse en tracción electoral. En política, los números no solo cuentan: determinan.

Sin embargo, el factor estadístico no es el único. Detrás de la renuncia también aparece una realidad menos visible, pero igual de determinante: la falta de financiación. Sin una maquinaria sólida ni recursos suficientes para sostener una campaña nacional en su recta final, el camino hacia una alianza se convirtió en una salida pragmática. En ese contexto, el aterrizaje en la campaña de Cepeda —y, por extensión, en el Pacto Histórico— parece más una reagrupación que un giro ideológico. Murillo, de hecho, nunca estuvo del todo lejos del proyecto político del petrismo.

El acuerdo, según fuentes cercanas a las campañas, incluiría coincidencias programáticas que facilitaran la adhesión. No es un hecho aislado: se trata de la segunda incorporación de peso tras la de Clara López, en una estrategia clara del oficialismo por consolidar el voto de izquierda y centroizquierda alrededor de un solo candidato que hoy lidera las encuestas con cerca del 38%.

La movida también deja interrogantes abiertos. Uno de ellos es el futuro de su fórmula vicepresidencial, Luz María Zapata, quien habría conocido la decisión minutos antes de participar en un debate en Barranquilla. Aunque no ha fijado una posición definitiva, su trayectoria —marcada por puentes tanto con sectores tradicionales como con la izquierda— deja abierta la posibilidad de que también se sume a la nueva alianza.

Más allá de los nombres propios, la renuncia de Murillo revive una pregunta clave en esta etapa de la campaña: ¿habrá más retiros? La alta polarización y la concentración de intención de voto en pocos candidatos están empujando a campañas rezagadas a replantear su permanencia. La lógica del “voto útil” comienza a imponerse.

En lo inmediato, Iván Cepeda capitaliza. Suma no solo un respaldo político, sino también un perfil con experiencia internacional y arraigo regional, especialmente en el Pacífico. Murillo, por su parte, cambia la apuesta: deja de competir para intentar incidir.

La carrera sigue, pero cada vez con menos corredores. Y en ese estrechamiento, las alianzas ya no son una opción: son una necesidad.