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EE. UU. endurece su ofensiva antidrogas: pone a Colombia en la mira y exige resultados concretos

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Por Lola Portela

La Casa Blanca elevó el tono en su lucha global contra el narcotráfico. La Oficina de Política Nacional de Control de Drogas presentó la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento que deja clara la línea que seguirá el gobierno de Donald Trump: presión directa sobre los países clave en la cadena del negocio ilícito. Colombia aparece en el centro de esa estrategia

El plan identifica al país como un nodo crítico en el tráfico de cocaína y anticipa mayores exigencias en control y cooperación. Washington advierte que utilizará sus relaciones bilaterales y multilaterales para obligar a naciones de origen y tránsito —entre ellas China, India, México, Canadá y Colombia— a alinearse con estándares más estrictos y a ejecutar acciones contundentes contra redes criminales, precursores químicos y estructuras logísticas.

El mensaje es explícito: reducir los cultivos de coca y desmantelar las organizaciones que sostienen la producción de cocaína será una prioridad inmediata. “Nuestra defensa comienza mucho más allá de nuestras fronteras”, subraya el documento, que plantea atacar el problema desde su origen, con énfasis en territorios como Colombia.

La estrategia también introduce metas medibles. Estados Unidos espera que Colombia, junto con China, India y México, reporte al menos 12 incidentes anuales en el sistema internacional de control de precursores químicos (PICS) en 2026, una cifra que deberá escalar a 52 reportes por año en 2029. El objetivo: revertir una caída del 76 % en los reportes recientes, que Washington interpreta como una señal de menor compromiso global.

Más allá de los números, el plan se articula en varios frentes: frenar el ingreso de drogas por todas las vías, desmantelar organizaciones transnacionales, asegurar las cadenas de suministro y promover una “América libre de drogas” como norma social.

Esta estrategia, actualizada cada dos años, funciona como la hoja de ruta del gobierno estadounidense para combatir tanto la oferta como la demanda de drogas. Pero el mensaje de esta edición es claro: la presión internacional aumentará, y Colombia será uno de los principales focos.