Una alianza del sector privado puso a disposición del país, sin costo, capacidad aérea para transportar medicamentos, insumos médicos y personal de salud. El primer vuelo partió de Medellín rumbo a Quibdó con ayuda destinada a atender la emergencia en Chocó.
Por Lola Portela
En medio de la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia, la solidaridad también tomó vuelo.
Alma Air, Ambulancias Aéreas de Colombia y Terpel unieron capacidades para poner a disposición del país, sin costo, transporte aéreo destinado a llevar medicamentos, insumos médicos y personal de salud a los territorios que más lo necesitan.
La primera misión de esta alianza humanitaria despegó hacia las 8:00 de la mañana de este miércoles 12 de agosto desde el aeropuerto Enrique Olaya Herrera de Medellín, con destino a Quibdó, Chocó. A bordo viajaron medicamentos e insumos donados por Búsqueda y Rescate Aeronáutico de Colombia (BRAC), como parte de la respuesta a la emergencia.
Para esta operación fue dispuesto un Cessna Grand Caravan, aeronave con capacidad para transportar tanto carga como pasajeros.
Pero la misión no termina con este primer vuelo. La alianza contempla mantener disponible esta capacidad aérea para nuevas operaciones humanitarias, de acuerdo con las necesidades que determinen el Ministerio de Salud y Protección Social, las autoridades y las organizaciones que participan en la atención de la emergencia.
Tres empresas, una misma misión: llevar ayuda donde más se necesita
La iniciativa reúne a tres compañías con perfiles diferentes, pero con una misma voluntad de respuesta: una aerolínea, una empresa especializada en transporte aeromédico y una compañía del sector energético.
Alma Air ofreció su aeronave desde el mismo lunes en que ocurrió el terremoto, mientras sus representantes adelantaban reuniones con la Aeronáutica Civil y el Ministerio de Transporte.

“La misma mañana del lunes en que ocurrió el terremoto, Alma Air se encontraba en reuniones tanto con la Aerocivil como con el Ministerio de Transporte y la necesidad de ayudar era evidente. Inmediatamente ofrecimos nuestro apoyo al Ministerio. Puede que tengamos un solo avión, pero si este puede hacer una pequeña contribución a las labores de rescate y atención de la emergencia, para nosotros es un honor poder ayudar”, señaló Ruppert Stebbings, CEO de Alma Air.
Por su parte, Ambulancias Aéreas de Colombia aportó su experiencia en operaciones aeromédicas y en territorios donde las condiciones geográficas hacen especialmente complejo el acceso por tierra.

“Como empresa líder del sector de Ambulancia Aérea en Colombia, tenemos un compromiso social con el país y nuestro propósito, salvar vidas oportunamente donde los demás no pueden. Esto nos ha motivado a organizar alianzas humanitarias, orientadas a ayudar a las comunidades más afectadas y con las que tenemos contacto a diario, apoyándonos de nuestra experiencia en el sector salud y sector aeronáutico. En los momentos más difíciles es cuando Colombia más debe permanecer unida”, afirmó Sebastián Pérez, Co-CEO del Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia.
Terpel, a través de su concepto de “Aliado País”, también se sumó a la operación, poniendo recursos y capacidades al servicio de la respuesta humanitaria.
“En Terpel creemos que los momentos difíciles es cuando más cerca debemos estar de las comunidades. Como aliado país, nos conectamos con las necesidades más apremiantes de quienes hoy enfrentan situaciones complejas y actuamos con solidaridad y compromiso. Por eso, estamos disponiendo todas nuestras capacidades, recursos y esfuerzos para brindar apoyo donde más se necesita, convencidos de que cuando unimos voluntades podemos ayudar a miles de personas a seguir adelante”, afirmó Daniel Perea, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Terpel.
Quibdó, el primer destino de una misión que continuará
El primer vuelo tuvo como destino una de las zonas donde la emergencia se encuentra con una dificultad que ya existía antes del terremoto: las barreras de acceso.
En amplias zonas del Chocó, la geografía, la selva, los ríos y la limitada infraestructura vial condicionan el acceso oportuno a servicios de salud y dificultan el traslado de personas y suministros.

En una situación de emergencia, estas dificultades pueden multiplicarse. La necesidad de medicamentos, equipos, personal médico y atención especializada aumenta precisamente cuando las rutas terrestres pueden resultar más complejas o insuficientes.
Por eso, el transporte aéreo adquiere un papel estratégico: permite acortar distancias y conectar rápidamente los centros de abastecimiento con territorios que enfrentan mayores dificultades de acceso.
BRAC aportó los insumos para el primer vuelo
La primera operación también contó con el apoyo de Búsqueda y Rescate Aeronáutico de Colombia (BRAC), organización que donó los medicamentos e insumos trasladados hacia Quibdó.
Los elementos fueron cargados en el Cessna Grand Caravan antes de su salida desde el aeropuerto Enrique Olaya Herrera de Medellín.
De esta manera, la primera misión articuló los aportes de diferentes actores: capacidad aérea, experiencia aeromédica, recursos empresariales y donaciones destinadas directamente a la atención de la emergencia.
Un terremoto que puso a prueba la capacidad de respuesta del país
El terremoto ocurrido el lunes 10 de agosto, con una magnitud de 7,4, golpeó con fuerza el occidente colombiano y dejó víctimas mortales, cientos de personas heridas y daños en edificaciones e infraestructura.
Mientras las autoridades continúan evaluando la magnitud de las afectaciones y coordinando las labores de búsqueda, atención y recuperación, distintos sectores se han movilizado para llevar recursos a las comunidades damnificadas.
En este contexto, disponer de medios de transporte capaces de movilizar rápidamente medicamentos, insumos y personal de salud puede marcar una diferencia fundamental.
La alianza entre Alma Air, Ambulancias Aéreas de Colombia y Terpel representa así una respuesta concreta desde el sector privado: poner la capacidad aérea al servicio de la emergencia y mantenerla disponible para nuevas misiones humanitarias mientras el país enfrenta las consecuencias del terremoto.
Porque cuando las carreteras no alcanzan y cada hora cuenta, la solidaridad también puede llegar por aire.
































