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Inteligencia tras el rastro de Iván Márquez: el cerco sobre el jefe de la Segunda Marquetalia se estrecha

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Por Lola Portela

Informes de inteligencia describen el deterioro de la estructura de la Segunda Marquetalia, los problemas de salud atribuidos a su máximo jefe y la pérdida de territorios y alianzas. En el Gobierno de “El Tigre”, se reactivó la persecución contra el exjefe de las Farc.

Un informe reservado de inteligencia, reconstruye los movimientos y las dificultades que estaría atravesando Iván Márquez, máximo jefe de la Segunda Marquetalia, organización que durante el Gobierno de Gustavo Petro estuvo involucrada en los acercamientos de la denominada política de “paz total”.

De acuerdo con el documento, los organismos de inteligencia de la Policía y las Fuerzas Militares mantuvieron seguimiento sobre Márquez pese al escenario de negociación. En esos círculos, según el informe, algunos integrantes de la estructura eran conocidos informalmente como “los intocables”, debido a las restricciones que, de acuerdo con la información recopilada, habría impuesto el contexto de los diálogos, durante el periodo de Gustavo Petro.

Con la llegada del presidente Abelardo De La Espriella, el seguimiento habría adquirido una nueva prioridad. Durante el anuncio de una operación contra Robinson Gutiérrez, señalado como uno de los cabecillas de la Segunda Marquetalia, el mandatario lanzó una advertencia: “Vamos por el jefe de la banda, Iván Márquez”.

Un jefe cada vez más aislado

La radiografía contenida en el informe describe a Luciano Marín Arango, alias ‘Iván Márquez’ como un jefe debilitado, enfrentado con otras organizaciones armadas y con dificultades para conservar el control de sus propias estructuras.

Uno de los principales factores sería su estado de salud. Según la información de inteligencia citada, el jefe guerrillero habría sufrido, después de un ataque ocurrido a finales de junio de 2022, graves afectaciones físicas y neurológicas. El documento menciona episodios de crisis nerviosas, emocionales, delirios y alucinaciones que habrían afectado su capacidad para ejercer el mando.

Los informes también señalan que Gladys Amparo Jiménez, alias Maritza Suárez, quien acompaña a Márquez, habría procurado mantener en reserva algunos de esos episodios para evitar fisuras dentro de la organización.

La situación, según la misma fuente, terminó afectando la cadena de mando de la Segunda Marquetalia y alimentando las disputas internas.

Gladys Amparo Jiménez, participó en la mesa de conversaciones en el 2016. Hizo parte del equipo de comunicaciones de las extintas FARC y era la enfermera de Jesús Santrich.

Del refugio venezolano al arco minero del Orinoco

Otro de los cambios descritos por la inteligencia es la pérdida progresiva de los espacios que Márquez utilizaba como refugio y plataforma de operaciones.

El informe señala que la estructura habría perdido influencia en zonas de frontera de Venezuela y en corredores estratégicos de Colombia, particularmente en departamentos como Cesar, La Guajira, Arauca, Vichada y Guainía.

Ante ese escenario, Márquez habría terminado refugiándose en el arco minero del Orinoco, en Venezuela, bajo la protección de Géner García Molina, alias John 40, señalado en el documento como uno de los hombres con mayor poder financiero dentro de la organización.

La relación entre ambos habría cobrado especial importancia después de la muerte de alias Zarco Aldinever, atribuida en el informe a una disputa con el ELN por un cargamento de droga.

Traiciones y fracturas internas

El documento también da cuenta de una creciente fragmentación. Entre los casos mencionados está el de José Vicente Lesmes, alias Walter Mendoza, quien habría terminado distanciándose de Márquez y tomando una ruta independiente en Nariño y Putumayo.

Según el informe, otros mandos habrían asumido posiciones de insubordinación y establecido contactos con sectores de otras estructuras armadas, entre ellos grupos asociados con alias Calarcá, en medio de la disputa territorial contra las estructuras de alias Iván Mordisco.

La pérdida de cohesión también habría obligado a enviar a algunos mandos desde Venezuela hacia el sur de Colombia para intentar recuperar la disciplina en estructuras de Caquetá y Huila.

Márquez, entre enemigos y nuevas alianzas

Aislado de antiguos aliados y enfrentado con organizaciones como el ELN, el Clan del Golfo y otras estructuras criminales, Iván Márquez habría buscado nuevos acuerdos para garantizar su supervivencia.

El informe menciona contactos con sectores del Frente de Guerra Oriental del ELN, así como con antiguos integrantes de grupos paramilitares y organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras economías ilegales.

En particular, el documento atribuye a Márquez acercamientos con estructuras criminales urbanas. Algunas de las afirmaciones más graves contenidas en el reporte, incluida una supuesta relación con el grupo señalado por las autoridades en el asesinato de Miguel Uribe Turbay, deben entenderse como señalamientos consignados en el informe de inteligencia y no como hechos judicialmente establecidos, mientras las autoridades competentes no presenten las pruebas correspondientes.

Una recompensa millonaria y una paranoia creciente

La inteligencia citada sostiene además que el temor a ser traicionado o capturado habría llevado a Márquez a extremar sus medidas de seguridad.

Iván Márquez se habría vuelto desconfiado y poco coherente, lo que lo llevó a un enfrentamiento con José Vicente Lesmes, alias Walter Mendoza, quien finalmente lo traicionó y se independizó en la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, en Nariño y Putumayo, asumiendo una posición individual de negociación para un acuerdo de paz hasta hace menos de dos meses. Ese diálogo finalizó con la llegada de De La Espriella a la presidencia de la república.

La paranoia del jefe máximo de la Segunda Marquetalia es tan extrema que, de acuerdo con la información recogida, ha ordenado el asesinato de ocho personas de su círculo más cercano por temor a ser entregado. No es para menos; las recompensas por su cabeza son de 5 millones de dólares de Estados Unidos (17.000 millones de pesos) y 5.000 millones de pesos del Gobierno de Colombia.

La información señala igualmente que uno de sus hombres de confianza desapareció y que, presuntamente, estaría colaborando con organismos de Estados Unidos.

Sobre Márquez pesan, según la información suministrada, recompensas que alcanzarían los 5 millones de dólares ofrecidos por Estados Unidos y 5.000 millones de pesos por parte del Gobierno colombiano.

El fin del santuario

El panorama habría cambiado radicalmente para Iván Márquez en Venezuela. De acuerdo con el informe, el territorio que durante años funcionó como refugio dejó de ofrecerle las mismas garantías, particularmente tras los cambios políticos y militares registrados en ese país.

La inteligencia sostiene que Márquez y John 40 permanecen escondidos en el arco minero del Orinoco, donde, según el reporte, mantienen intereses relacionados con la minería ilegal de oro y coltán mientras intentan evadir el cerco de las autoridades venezolanas.

Así, la Segunda Marquetalia enfrenta simultáneamente disputas con otros grupos armados, pérdida de corredores estratégicos, fracturas internas y una presión creciente de las autoridades.

La conclusión del informe es contundente: Márquez estaría cada vez más aislado, con menos capacidad de mando y obligado a cambiar constantemente de refugio.

Y mientras la inteligencia colombiana mantiene el seguimiento, el mensaje del Gobierno de Abelardo De La Espriella marca una nueva etapa frente al antiguo jefe de las Farc: “Vamos por el jefe de la banda, Iván Márquez”.