De acuerdo con las cifras entregadas por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para 2025, Meta produjo 157,1 millones de barriles de petróleo, equivalentes al 57,7 % de la producción nacional, mientras Casanare alcanzó 40 millones de barriles, con una participación del 14,7 %. Entre ambos departamentos concentraron cerca del 72,4 % del petróleo producido en el país, consolidando a los Llanos como uno de los principales territorios productores de hidrocarburos.

En gas natural, el liderazgo corresponde ampliamente a Casanare, con una producción de 295.033 millones de pies cúbicos, aproximadamente el 76,3 % del total registrado en la gráfica de la ANH para 2025. Meta, por su parte, reportó 5.434 millones de pies cúbicos, cerca del 1,4 %. Estas cifras reflejan la importancia de ambos departamentos para el abastecimiento energético y para la generación de recursos derivados de una actividad que durante décadas ha representado una fuente fundamental de ingresos para el país y las regiones productoras.

Las cifras fueron conocidas durante una reciente visita de funcionarios de la ANH a Yopal, donde se reunieron con alcaldes de Casanare y adelantaron trabajos de articulación frente a las situaciones de emergencia que se presentan en el departamento.

Pero la importancia económica de los Llanos no se limita al petróleo y al gas. En arroz mecanizado, durante el primer semestre de 2025, Casanare ocupó el segundo lugar nacional, con 104.521 toneladas, equivalentes al 10,5 % de la producción del país, mientras Meta se ubicó tercero, con 94.931 toneladas y una participación del 9,5 %, según el DANE. En ganadería bovina, las cifras más recientes del ICA ubican a Meta en el segundo lugar nacional, con el 8,37 % del hato, y a Casanare en el tercero, con el 8,33 %. Así, los dos departamentos sobresalen simultáneamente en petróleo, gas, arroz y producción ganadera, consolidando su importancia dentro de la economía y el abastecimiento de Colombia.

Sin embargo, detrás de estas cifras aparece un contraste que durante años ha generado debate en los Llanos: mientras Meta y Casanare producen una parte significativa de la riqueza energética del país, sus comunidades todavía enfrentan necesidades básicas. El actual Sistema General de Regalías nació precisamente con una reforma que modificó sustancialmente la distribución de estos recursos: antes de 2012, los departamentos productores concentraban una proporción mucho mayor de las regalías directas; entre 1995 y 2010, por ejemplo, Casanare recibió cerca de $6,8 billones y Meta $3,3 billones en regalías directas, según cifras del DNP. Con la reforma de 2011 se buscó distribuir una mayor parte de los recursos entre las regiones del país y las asignaciones directas de las zonas productoras llegaron a reducirse, aunque posteriormente fueron modificadas nuevamente: para el bienio 2021-2022, la participación de las regiones productoras en las asignaciones directas fue elevada del 11 % al 25 %, y Meta pasó de recibir más de $650.000 millones en 2019-2020 a más de $1 billón, mientras Casanare pasó de cerca de $300.000 millones a más de $670.000 millones.

Aun con este recorrido de reformas y redistribución, el contraste permanece: el DANE mantiene indicadores específicos para medir el déficit habitacional y las condiciones de acceso a servicios públicos, mientras la UPRA ha señalado que el mal estado de buena parte de las vías rurales de Casanare dificulta de manera significativa la comercialización de productos agropecuarios.

Y el caso del gas resulta particularmente llamativo: en marzo de 2026, el Ministerio de Minas y Energía reconoció que había usuarios rurales no formalizados en Aguazul, Maní, Yopal, Trinidad, San Luis de Palenque, Orocué y Paz de Ariporo, por lo que se acordó garantizar temporalmente el suministro mientras se amplían las redes para incorporar estos hogares al servicio formal. La pregunta que deja este contraste es cómo lograr que la riqueza que se extrae y se produce en los Llanos se traduzca también en mejores vías, vivienda digna y servicios básicos para las familias que viven en estos territorios.

Ahora bien, ¿son Meta y Casanare los departamentos más ricos de Colombia? La respuesta depende del indicador. Si se habla de producción de petróleo y de la importancia de los hidrocarburos, ambos ocupan un lugar excepcional dentro del país. Sin embargo, si se mide el tamaño total de la economía, el DANE ubica para 2025 a Bogotá D. C., Antioquia y Valle del Cauca como las tres economías departamentales más grandes, seguidas por Santander, Cundinamarca y Atlántico. Estas seis concentran el 67,3 % del PIB nacional. En cambio, Meta y Casanare sobresalen especialmente por el peso de la actividad petrolera y por su producción económica por habitante, un indicador que puede elevarse significativamente en territorios con una fuerte actividad extractiva. El propio DNP ha señalado que los elevados niveles de PIB per cápita de departamentos como Casanare, Meta y Arauca están relacionados, entre otros factores, con la extracción de petróleo.
Nota importante del DANE: El PIB per cápita es un indicador macroeconómico de productividad, no de distribución del ingreso. Que Casanare y Meta tenga un PIB per cápita elevado no significa que todos sus habitantes perciban ese dinero directamente en sus bolsillos, ya que la mayor parte de esa producción corresponde a las utilidades e inversiones de la industria del petróleo.