Por Lola Portela
Venezuela envió este viernes el primer cargamento de gas butano hacia Colombia a través del puente binacional Simón Bolívar, en San Antonio del Táchira. El traslado se realizó en camiones cisterna con gas licuado de petróleo (GLP) operados por Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y fue presentado por autoridades venezolanas como una donación. El envío coincidió con una reunión en Caracas entre ministros del gobierno colombiano y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
El despacho ocurre en medio de la discusión sobre el abastecimiento de gas en Colombia. Por las políticas de no explotación y exploración impusetas por el gobierno de Gustavo Petro, razón que conllevaría a importaciones para atender la demanda interna, especialmente para hogares, pequeños comercios y algunos sectores del transporte que utilizan gas como combustible.
Actualmente, el suministro externo se canaliza principalmente a través de la planta de regasificación de la Sociedad Portuaria El Cayao (Spec), en Cartagena, operada por Promigas, que recibe cargamentos de gas natural licuado transportados por barco desde otros mercados.
Sin embargo, distintos analistas del sector energético han señalado que Colombia no enfrenta una escasez estructural de gas, sino un déficit asociado a la falta de desarrollo de reservas existentes. El país cuenta con recursos gasíferos sin explotar, tanto en campos costa afuera como en yacimientos no desarrollados, que podrían cubrir la demanda interna si se ampliaran las inversiones y la exploración.
En ese contexto, el envío desde Venezuela tiene un carácter principalmente simbólico y logístico, ya que el gas transportado es butano en estado líquido, un combustible que no es equivalente al gas natural que se distribuye por redes domiciliarias en Colombia. Por esta razón, su calidad y composición no son comparables con el gas que llega a los hogares del país, lo que limita su uso dentro del sistema nacional de gas natural.
Un gasoducto fuera de operación
Entre ambos países existe el gasoducto Antonio Ricaurte, una infraestructura construida para la interconexión energética entre Colombia y Venezuela. No obstante, la tubería lleva varios años fuera de servicio y requiere trabajos de rehabilitación antes de poder volver a operar.
El presidente Gustavo Petro ya habia afirmado que Colombia importaría gas venezolano “a menor precio”, en un contexto marcado por señales de apertura del sector energético en Venezuela y flexibilizaciones de sanciones internacionales. Sin embargo, el gasoducto binacional Antonio Ricaurte —principal infraestructura para el transporte de gas entre los dos países— aún no está operativo y requerirá tanto tiempo, al menos dos años, como inversión para volver a funcionar.
“Vamos a traer gas venezolano muchísimo más barato”, fueron las palabras del mandatario durante un acto de gobierno en Chaparral, Tolima, hace unos meses. Sin embargo, del dicho al hecho se ve un gran trecho por superar.

Debido a esa situación, el primer despacho no se realizó por gasoducto, sino por vía terrestre. Camiones cisterna cargados con gas licuado cruzaron el puente Simón Bolívar como una solución temporal mientras se evalúan alternativas para reactivar la infraestructura.
El impacto de las sanciones
Durante años, la posibilidad de comerciar energía con Venezuela ha estado limitada por el régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos. Las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, establecidas desde 2017, incluyen restricciones económicas y comerciales que afectan las transacciones con entidades estatales venezolanas, entre ellas Pdvsa.

Estas medidas han representado un obstáculo para operaciones energéticas formales con ese país, ya que empresas y gobiernos que mantengan vínculos con entidades sancionadas pueden enfrentar restricciones financieras o comerciales en el sistema internacional.
Agenda bilateral en movimiento
El envío de gas coincidió con un encuentro en Caracas entre funcionarios de ambos gobiernos para discutir cooperación energética y comercial. En ese contexto también se mencionó la posibilidad de avanzar en otros proyectos, como la eventual exportación de electricidad desde Colombia hacia Venezuela, aunque por ahora no existe un acuerdo formal, como tampoco la viabilidad de hacerlo por las sanciones OFAC.
El gobierno de Gustavo Petro, que estaría por finalizar, tiene prevista para el 23 y 24 de marzo una cumbre en Maracaibo, en el estado Zulia, donde se espera continuar las conversaciones sobre integración energética. Aún no está confirmado si ese encuentro incluirá una reunión directa entre el presidente colombiano, Gustavo Petro, y Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia interina de Venezuela, por ahora.


































