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LA REFORMA DE LA SALUD NO ES LA PANACEA QUE NOS OFRECEN NO ES LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS ESTRUCTURALES QUE TIENE EL SISTEMA HOY

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Por: Juan Manuel Naranjo Vargas

La reforma a la salud aprobada en segundo debate por la Cámara de Representantes de Colombia el 6 de marzo de 2025 introduce varias modificaciones sustanciales al sistema sanitario del país. Estos cambios buscan transformar el modelo vigente desde 1993, priorizando la atención primaria, eliminando la intermediación financiera de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y fortaleciendo el rol del Estado en la gestión de recursos. A continuación, se detallan las modificaciones más relevantes, la creación de los CAPS y Redes Integradas e Integrales de Servicios de Salud (RIITS)

Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES)

No solo se mantiene, sino que se convierte en una pieza central del nuevo sistema. La ADRES asume la gestión directa de los recursos financieros, eliminando la intermediación de las EPS en este aspecto. Seguirá funcionando como el “gran banco público” del sistema, encargada de realizar los pagos a clínicas, hospitales y otros prestadores.

¿Centralista o Autónomo?

El modelo es predominantemente centralista en los aspectos estructurales y financieros, ya que el control de los recursos, las políticas generales y la supervisión recaen en el gobierno nacional (ADRES, Ministerio de Salud, Superintendencia). Sin embargo, concede un nivel de autonomía operativa limitada a las regiones en la ejecución y adaptación de las nuevas estructuras (CAPS y RIITS) y en la gestión de los hospitales públicos

Riesgos:

La dependencia de la ADRES y el Ministerio podría generar cuellos de botella burocráticos o retrasos en regiones alejadas, mientras que la autonomía en nombramientos de gerentes abre la puerta a influencias políticas locales.

 En conclusión, la reforma propone un sistema híbrido, pero con fuerte tendencia centralista, donde el Estado nacional asume el mando en la gestión financiera y estratégica, dejando a las regiones un margen de maniobra operativa dentro de un marco predefinido. La autonomía regional existe, pero está subordinada a las decisiones y recursos centralizados, lo que podría ser un punto de tensión en su implementación, especialmente en un país con marcadas diferencias territoriales como Colombia.

 La reforma a la salud no detalla un plan específico y exhaustivo para incrementar el número de especialistas médicos que requiere el país, pero sí incluye algunas medidas puntuales que abordan este desafío, alineadas con las necesidades del nuevo modelo basado en la atención primaria y las Redes Integradas e Integrales de Servicios de Salud (RIITS). A continuación, explico cómo se plantea incrementar el número de especialistas, según lo aprobado, y complemento con el contexto general de las necesidades del sistema:

Colombia enfrenta un déficit histórico de especialistas, con una tasa de aproximadamente 1,2 médicos por cada 1.000 habitantes (según datos del Ministerio de Salud previos a 2025), muy por debajo del promedio recomendado por la OMS (2,3 por 1.000). Además, hay una concentración de especialistas en ciudades grandes, dejando a las zonas rurales desatendidas. La reforma no aborda directamente este déficit estructural ni propone un plan masivo de formación, como aumentar plazas en universidades o financiar residencias médicas, lo que sugiere que el incremento de especialistas dependerá de medidas complementarias fuera del articulado actual.

Posibles Estrategias Futuras (No Explicitadas en la Reforma):

Para que el sistema funcione y cubra la demanda de especialistas que requerirán las RIITS y el modelo preventivo, el gobierno podría necesitar:

Ampliación de Programas de Residencia: Aumentar el número de plazas de especialización en universidades públicas y privadas, financiadas con recursos del SGSSS o alianzas público-privadas. 

-Servicio Social Obligatorio Especializado: Extender el servicio social de médicos recién graduados a especialidades críticas, combinándolo con incentivos para que continúen en esas áreas. 

Riesgo:

Si no se incrementa el número de especialistas, las RIITS podrían colapsar por falta de personal capacitado para atender casos complejos, dejando a los CAPS como único recurso y saturando el sistema.

En resumen, la reforma apuesta por medidas iniciales como la convalidación de títulos y posibles incentivos, pero no establece un mecanismo robusto y específico para incrementar significativamente el número de especialistas. Esto podría requerir una estrategia paralela liderada por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación, con financiamiento claro, para alinear la oferta de especialistas con las demandas del nuevo modelo de salud. Por ahora, el enfoque parece ser más de optimización que de expansión estructural de este recurso humano.

La mayor problemática que enfrenta actualmente el sistema de salud es la escasez de recurso humano especializado para atender a pacientes crónicos y a aquellos con enfermedades preexistentes que requieren atención inmediata. Esta necesidad, que no está siendo satisfecha por el sistema actual, representa una de las principales demandas de los colombianos. Sin embargo, en ningún apartado de la reforma se aborda de manera efectiva y real esta cuestión, que es una de las más sentidas por la población.

“No es posible pasar de la noche a la mañana a un modelo preventivo y predictivo, ignorando que existe una población enferma que la reforma de salud actualmente no reconoce de manera adecuada. Colombia tiene una población con enfermedades que aún requiere atención a través del sistema asistencialista existente. Por ello, se necesita una transición gradual que combine el modelo de prevención con el modelo asistencial, asegurando la atención continua de quienes ya están enfermos.”