Por Lola Portela
Una fisura inédita se abre en el Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe y que, desde 2014, había logrado mantenerse como un bloque político cohesionado. El líder gremial Presidente de Fedegán; esposo y director de campaña de María Fernanda Cabal, José Félix Lafaurie anunció formalmente su salida de la colectividad y planteó la posibilidad de una escisión que permitiría a la senadora María Fernanda Cabal crear su propio movimiento político, lo que marcaría la primera división estructural del uribismo desde su nacimiento.

La decisión fue comunicada en una carta dirigida al director del partido, Gabriel Vallejo, en la que Lafaurie expone una serie de reparos al mecanismo interno utilizado para escoger a la candidata presidencial del Centro Democrático. En dicho proceso participaron Cabal y las senadoras Paloma Valencia y Paola Holguín, y concluyó con la proclamación de Valencia como aspirante única.

Según Lafaurie, el procedimiento adoleció de fallas graves en materia de garantías, transparencia y control electoral, al punto de comprometer principios constitucionales como la igualdad, la participación política y el derecho al debido proceso. Aunque aclara que no busca desconocer ni afectar la candidatura de Paloma Valencia —a quien reconoce como legítima aspirante—, sostiene que las irregularidades no pueden atribuirse a errores menores, sino a fallas estructurales del partido como organización.
El director del partido Centro Democrático, Gabriel Vallejo, se refirió a la carta divulgada este lunes 26 de enero de 2026, en la que José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán y esposo de la senadora y exprecandidata presidencial María Fernanda Cabal, anunció que ambos dejarán la colectividad.
En la carta, Lafaurie también subraya que tanto él como María Fernanda Cabal quedaron políticamente marginados dentro del Centro Democrático tras el proceso interno. “No queremos afectar el proceso interno que seleccionó a Paloma Valencia como su candidata. No queremos anular su aspiración. No queremos continuar en el Centro Democrático”, señala de manera explícita.

Ante este escenario, Lafaurie propone una “salida digna” que se materialice mediante una escisión formal del partido, ajustada a los estatutos y a las normas del Consejo Nacional Electoral, para que Cabal pueda conformar su propia colectividad política. La decisión, plantea, debería ser discutida y definida en la próxima convención nacional del Centro Democrático.
De concretarse, esta ruptura tendría un alto valor simbólico y político. El Centro Democrático surgió en 2013 y se consolidó electoralmente en 2014 cuando presentó una lista de candidatos al Congreso como grupo significativo de ciudadanos. Los votos obtenidos por ese “catálogo” de aspirantes le permitieron reclamar jurídicamente la personería y consolidarse como una de las fuerzas políticas más influyentes del país. Desde entonces, pese a tensiones internas, el partido había evitado divisiones formales.
La inconformidad de Cabal y Lafaurie con el resultado del mecanismo de selección presidencial parece haber sido el punto de quiebre. La senadora, una de las figuras más visibles del ala dura del uribismo, había cuestionado públicamente las reglas y el desarrollo del proceso, anticipando un choque que ahora se traduce en una ruptura abierta.
Para Lafaurie, omitieron “la verificación jurídica de las encuestadoras, permitir procedimientos sin respaldo normativo y validar una selección carente de garantías, ambos transitan por el filo de la vulneración de los principios legales”.
A través de su cuenta de X, Gabriel Vallejo respondió a la carta de José Félix Lafaurie, en la cual citan el documento con la auditoría del proceso que terminó con la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial.
“Mi respuesta inicial a la carta del doctor Lafaurie quedó plasmada en este trino del 17 de diciembre de 2025”, indicó Vallejo en su red social.

El eventual nacimiento de un nuevo partido no solo reconfiguraría el mapa del uribismo, ya que el partido fragmentó su electorado con el resultado de la candidatura de Paloma Valencia, pues no fue ni era la más opcionada para las bases del Centro Democrático, tan es así, que muchos resolvieron tomar el camino de apoyar a Abelardo de la Espriella.
Cabe la pregunta: ¿Se abre un escenario inédito, una nueva fuerza política en Colombia, donde prime la transparencia, el orden y la disciplina interna como una de sus principales banderas?































