Por: Milton “El Bukelista”

Colombia no aguanta un minuto más de desgobierno. Mientras el país se desangra entre la extorsión y el atraco, en la Casa de Nariño parecen más preocupados por construir una narrativa de mártires que por capturar criminales. Hoy, el “Cambio” se traduce en escándalos de corrupción que salpican cada semana las portadas y en un Presidente que, ante su incapacidad de ejecutar, prefiere incendiar las instituciones para culparlas de su propio fracaso.
Colombia está cansada de los “mesías” de balcón que prometen el cielo mientras el país se hunde en el barro. Hoy, mientras el Gobierno Petro intenta convencernos de una realidad paralela, surge una pregunta incómoda para el establecimiento: ¿Por qué el modelo de Nayib Bukele resuena tanto en nuestras calles? No se trata de copiar y pegar lo que pasa en El Salvador, se trata de aplicar una lógica que aquí parece prohibida: el sentido común.
Es hora de hablar claro: el país necesita el Método Bukele, pero no como una copia al carbón de El Salvador como ya lo mencioné, sino como una adaptación valiente a nuestra realidad colombiana. Este método no es una fórmula mágica, es voluntad política basada en tres pilares innegociables que hoy brillan por su ausencia:
- Orden antes que caos: El control territorial no se negocia con criminales; se recupera con la fuerza del Estado. Sin seguridad no hay libertad, ni empresa, ni futuro.
- Justicia sin privilegios: Que la ley caiga con el mismo peso sobre el delincuente de calle y el corrupto de cuello blanco. Ni para el bandido de la calle, ni para el político que se roba la plata de la salud en plena crisis.
- Resultados que se vean: Al ciudadano no se le gobierna con tuits o discursos de tres horas, se le responde con seguridad real y obras terminadas. Menos discursos de tres horas y más obras terminadas o promesas cumplidas.
El Espejismo del “Cambio”
Mientras el ciudadano de a pie sufre para llegar a fin de mes, el Gobierno nos distrae con humo. Nos hablan de un aumento del 23% en el salario, pero omiten que la inflación y el costo de vida devoran cada peso antes de que llegue al bolsillo. Es una narrativa calculada: generar crisis, como el uso cuestionable de decretos de emergencia económica, para luego presentarse como los únicos salvadores.
Todo esto está orquestado. Detrás de cada tendencia en redes, hay una maquinaria de bodegas virtuales diseñada para atacar al que piensa diferente y endiosar a un líder que prefiere victimizarse antes que gobernar. Es un plan maestro para las próximas elecciones: sembrar el caos, culpar a otros y cosechar votos desde la supuesta “indignación”.
El Engaño de la “Emergencia Económica”
El más reciente movimiento del Gobierno Petro es una jugada de ajedrez cínica: el Decreto de Emergencia Económica y Social. No se llamen a engaño; esto no es para salvarnos de una crisis, es para provocar un choque de trenes. El plan es perverso: firman decretos que saben que son inconstitucionales para obligar a las Cortes a tumbarlos.
¿Cuál es el objetivo? Llegar a las elecciones legislativas de 2026 gritando que “las élites y los jueces no nos dejaron gobernar”. Quieren victimizarse para ocultar que el presupuesto está desfinanciado por su propia ineficiencia. Buscan que el pueblo crea que Petro es un mesías atado de manos, cuando en realidad es un administrador que ha dejado caer la ejecución a niveles históricos. Es una estrategia orquestada para ganar las mayorías en el Congreso a punta de lástima y manipulación virtual.
Romper la Maquinaria
La corrupción y el desgobierno no se curan con los mismos de siempre. Si queremos resultados distintos, no podemos seguir eligiendo a los herederos de las maquinarias que han desangrado al país. El cambio real no viene de quienes deben favores políticos, sino de quienes venimos del mundo real.
Las Bodegas del odio
Como candidato he sido víctima de la llamada izquierda política virtual que no tienen rostro esas las bodegas petristas —esas fábricas de odio financiadas con nuestros impuestos— atacan sistemáticamente a quien se atreve a señalar que el rey está desnudo. Utilizan la virtualidad para fabricar una aprobación que no existe en las calles, creando un espejismo para perpetuarse en el poder.
La Transformación se Vota Diferente
No hay que hablar de “cambio”, hay que hablar de transformación; el Congreso actual es un cementerio de ilusiones dominado por maquinarias que solo responden al dinero y al clientelismo. Si queremos que el Método Bukele sea una realidad en Colombia, necesitamos outsiders: gente que venga de producir, de emprender, de caminar los territorios sin escoltas de la vieja política.
Por eso decidí poner mi nombre en la palestra pública soy Milton, me conocen como “El Bukelista”, y mi preparación no es solo académica, es social y empresarial. No traigo los maletines de dinero de los clanes de siempre; traigo la convicción de que el orden es el único camino hacia la libertad.
Para las legislativas, la opción de renovación real es la coalición CR-ALMA (Partido Liga de Gobernantes). Represento el número 33 al Senado. No permitamos que nos sigan engañando con falsas promesas de salvación mientras nos hunden en el caos. Lo dijo Bukele y hoy lo repito para Colombia: “Si se quiere algo diferente, hay que votar diferente”. Este 2026, el 33 es el número del orden.































