Inicio SIN CATEGORIA 15 minutos de confusión

15 minutos de confusión

36
0

Por: José Félix Lafaurie Rivera

Así se podría describir la alocución presidencial del 14 de enero, en la que Petro nos quiso convencer de que avanzamos hacia un milagro económico, que no al desastre de las finanzas públicas que amenaza con arrastrar consigo a la economía y a los pobres que dice defender.

La alocución inició con una primera confusión –léase mentira– que insulta la realidad de la producción nacional. Para justificar los aumentos populistas del salario mínimo, ahora resulta que, a pesar del aumento real del mínimo del 18%, que “sus decretos” lograron entre 2023 y 2025, es decir, a pesar del aumento de los costos laborales y de todos los precios de la economía, expresados en la inflación, que fue del 5,1% para 2025, durante ese año “mágico” fue más barato producir cualquier cosa en Colombia, pues según una gráfica del DANE, que Petro mostró sacando pecho, el Índice de Precios al Productor, IPP, sorpresivamente disminuyó un 2,63% y los productores se ahorraron una platica. Demasiado bueno para ser cierto. Definitivamente, el DANE no paga las facturas ni las nóminas del sector productivo.

De ahí pasó Petro a otra “confusión” sobre su decisión justiciera del “mínimo vital”, pues, sin que se haya pagado siquiera la primera quincena, Petro asegura que el desproporcionado aumento del 23,7% para 2026, no ha hecho ni hará subir los precios, para lo cual sacó del sombrero la prueba reina de un extenso listado de alimentos de Corabastos, cuyos precios, ese 14 de enero, se reportaban “estables”, sin explicar con respecto a qué periodo: ¿el día, la semana o el mes anterior?, para rematar afirmando que “el precio de los alimentos es lo que determina la inflación en Colombia”, lo cual es falso, pues olvida el transporte, los servicios públicos, la salud y el largo etcétera de la canasta familiar.

En el segundo segmento de su alocución, Petro defendió la emergencia económica, porque un malvado Congreso le tumbó la Ley de Financiamiento y eso para él es un “hecho sobreviniente”, es decir, que el manejo fiscal irresponsable es comparable a la pandemia o la erupción del Nevado del Ruiz en 1985.

Muchos analistas han desmentido estas “confusiones”: Que los impuestos son para los más ricos, pero incluyen el alza al “aguardientico”, que desató la rebelión de los gobernadores. Que el endeudamiento reciente en más de 10.000 millones de dólares es cambio de deuda cara por deuda barata, pero somos el cuarto país ¡en el mundo! con la deuda externa más costosa y, además, es sabido que el afán es cuadrar caja para seguir gastando y así comprar la victoria de Cepeda. Que este endeudamiento reduce el déficit fiscal, pero los expertos vaticinan que podrá ser el más alto en la historia.

La verdad es que estamos ante una situación de riesgo inminente y grave, una de cuyas expresiones es la apreciación del peso por la monetización del endeudamiento y, claro, de los dólares del narcotráfico, amén de la amenaza de repatriación de las inversiones de los fondos de pensiones. El dólar barato es excelente noticia para los importadores, pésima para la pequeña y mediana industria que no podrá competir, y un desastre para los exportadores.

La ganadería es un ejemplo de esa perturbación económica. Los aranceles del 55%, impuestos por China a sus principales vendedores de carne son una oportunidad para Colombia, hoy neutralizada por el dólar barato. El libre comercio de leche con Estados Unidos a partir de 2026 y ese dólar barato, amenazan con importaciones masivas y la destrucción de la producción lechera nacional.

Así que, frente a la confusión…, una decisión sensata en las urnas.

@jflafaurie