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Madrugada decisiva en Caracas: comando de EE. UU. capturó a Nicolás Maduro y se abre el fin del chavismo

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Por Lola Portela


A las 2:00 de la madrugada, mientras el mundo seguía los acontecimientos a través de plataformas digitales y canales internacionales, un operativo militar de alta precisión marcó un punto de quiebre en la historia reciente de Venezuela. Un comando élite de Estados Unidos ingresó a Caracas y, en cuestión de minutos, ejecutó la captura de Nicolás Maduro y su esposa, en una acción descrita por Washington como “quirúrgica y sin bajas”.

El hecho se produjo tras 26 años de Revolución Bolivariana, un proceso político que llegó al poder por la vía democrática y que, con el paso del tiempo, derivó —según múltiples gobiernos y organismos internacionales— en una estructura autoritaria vinculada al narcotráfico y a violaciones sistemáticas de derechos humanos.

El mismo presidente de Estados Unidos confirmó la captura de Nicolás Maduro. Según narró Donald Trump fue sorprendido antes de ingresar a una habitación “segura”. Y ahora será procesado ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY). La operación, planificada durante meses, se ejecutó de manera simultánea por tierra, mar y aire, neutralizando la capacidad de respuesta de la Fuerza Aérea venezolana y asegurando control total del territorio estratégico.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue categórico al referirse al liderazgo del presidente Donald Trump: “No es retórica. No habla por hablar. Es un presidente de acción”. Desde la Casa Blanca se reiteró que Estados Unidos mantendrá presencia en Venezuela hasta garantizar orden institucional, seguridad y una transición política controlada.

Escenario de transición y reconstrucción

Como medida para evitar un vacío de poder inmediato, Washington confirmó que Delcy Rodríguez permanecerá temporalmente en funciones, bajo supervisión directa de Estados Unidos, mientras se designa una administración provisional cuyos nombres serán anunciados en los próximos días.

El plan estadounidense incluye la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana, con inversión masiva y un nuevo esquema de exportación de crudo. Las sanciones internacionales se mantendrán, con especial énfasis en Cuba, a la que se acusa de haber protegido a Maduro. También se anunció la restitución de activos y recursos a personas y empresas afectadas por el régimen.

Impacto regional

En Colombia, la captura de Nicolás Maduro generó reacciones inmediatas en el espectro político. La senadora María Fernanda Cabal, en la madrugada, mientras escribió: “La paz no se negocia, la paz se impone. Así lo está haciendo el presidente @realDonaldTrump en Venezuela. Todo el apoyo a su determinación contra el régimen y sus aliados”.

Y junto a Cabal se levantaron voces de quienes comprenden que “el narcochavismo ha llegado a su fin”. Otros líderes coinciden en decir que es: “un gran alivio para Colombia y la región”. Y hasta recordaron e hicieron el recorrido político de Maduro y su deriva autoritaria.

Petro levantó la voz en protesta contra Donald Trump y en defensa a su amigo Nicolás Maduro. Por eso, le recordaron que siempre ha sido el embajador del dictador Maduro en diferentes ocasiones y en espacio nacionales e internacionales. Trump le dijo en pocas palabras que: “cuide su trasero”.

Más allá de las reacciones partidistas, la reconstrucción venezolana y la estabilidad regional es importante; de esto también se comenta en las redes, cuyo tema primordial y de tendencia fue la captura de Maduro.

Un país fracturado

La imagen que deja Nicolás Maduro en Caracas y el resto de regiones es la de un país golpeado por la pobreza, el desempleo y la migración masiva, fenómenos que han provocado la desintegración de millones de familias. En donde quiera que hay venezolanos hoy se levantó la voz en sólo coro: LIBERTAD.

La misma que el “bravo pueblo” perdió. Asunto que Cuba, Irán y a Rusia poco o nada les interesa, pues esas tres voces junto con la de Colombia, Brasil, Francia y otros también se levantaron a defender la dictadura, exigiendo “respeto” a los derechos humanos. Sin embargo, jamás reclamaron los mismo derechos para los cientos de venezolanos, si no son miles, a quienes se les violaron todos los derechos, gracias a las normas caprichosas de Hugo Chávez y luego en cabeza de Nicolás Maduro.

Y es que Venezuela esta regido por un sistema de partido hegemónico, dominado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) junto con otros partidos. El PSUV se creó en 2007, uniendo a una serie de partidos más pequeños que apoyaban la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez con el Movimiento Quinta República de Chávez. Y hay que decirlo, lo de Venezuela no es un tema meramente político. Allí converguen muchas líneas de apoyo mutuo con el narcotráfico.

Y en ese contexto Estados Unidos también envió un mensaje directo a actores armados y violentos: “Sabemos quiénes son y dónde están”, reiterando que el enfoque de esta fase será garantizar paz, justicia, seguridad y control total del territorio durante la transición.

En Venezuela quedó encargada la vicepresidenta del regimen Nicolás Maduro: Delcy Rodríguez, quien se reunió con el alto mando del oficialismo venezolano que permanece intacto, con figuras clave como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y Jorge Rodríguez aún en control. Sin embargo, el mensaje de Delcy Rodríguez fue impreciso y contradictorio: habló de soberanía, emergencia y negociación con Estados Unidos, sin ofrecer una ruta clara, lo que evidencia desconcierto en la cúpula gobernante.

Delcy Rodríguez no asumió la presidencia y continúa como vicepresidenta encargada, condicionando cualquier negociación a la liberación de Nicolás Maduro. La decisión de Donald Trump de dialogar con Delcy Rodríguez, y no con María Corina Machado, sugiere que Washington busca evitar un conflicto civil y una ocupación militar prolongada, optando por negociar directamente con el oficialismo.

En conjunto, Caracas parece no tener una estrategia definida frente al golpe recibido ni claridad sobre si enfrentar o negociar, especialmente ante el peso político y judicial que arrastran figuras del alto mando civil y militar: Pesan los pecados que cargan sobre sus espaldas figuras como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y la cúpula nacional y regional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela que precisamente está bajo el mando del Comandante en Jefe (Nicolás Maduro) y el Ministro de Defensa (Vladimir Padrino López).

Entre tanto en la frontera colombo-venezolana se registra una fuerte presencia militar, mientras la comunidad internacional mantiene su atención en el desarrollo de los acontecimientos.

El 3 de enero de 2026 queda así registrado como la fecha en la que se fracturó definitivamente la Revolución Bolivariana, marcando el inicio de un complejo proceso de juicio internacional, transición democrática y reconstrucción profunda de Venezuela, con repercusiones directas en toda América Latina.