Por Lola Portela
El uribismo volvió a ventilar en la plaza pública sus tensiones más profundas. Esta vez no fue una derrota en las urnas ni una controversia externa la que puso al Centro Democrático bajo los reflectores, sino un trino de José Obdulio Gaviria que terminó convirtiéndose en síntoma de una fractura interna que el partido arrastra desde hace varios años y que hoy, a las puertas del ciclo electoral de 2026, resulta cada vez más difícil de disimular.
El mensaje, dirigido contra la senadora María Fernanda Cabal y su participación en la encuesta interna para definir la candidatura presidencial, fue leído como algo más que una crítica personal. Al hablar de una supuesta “hecatombe Cabal” y sugerir que sin ella el expresidente Álvaro Uribe podría ganar, Gaviria puso en cuestión una de las figuras más visibles del uribismo actual y, de paso, reabrió el debate sobre las razones de las sucesivas derrotas electorales del partido.
La reacción fue inmediata. Dentro del Centro Democrático, el trino generó incomodidad y profundizó viejas tensiones entre sectores que defienden una línea ideológica dura y quienes apuestan por una estrategia más pragmática. Fuera del partido, analistas y adversarios políticos vieron en el episodio una confirmación de lo que se percibe desde hace tiempo: el uribismo no solo enfrenta un desgaste externo, sino una disputa interna que erosiona su capacidad de presentarse como un bloque cohesionado. Hoy el amiguismo Santista aleja a quienes sueñan con una Colombia libre de ideologías, con justicia, respeto por las víctimas y en paz. Solo de esa manera se verá el país prospero que la mayoría anhela, aunque unos pocos trabajan en campaña por lo mismo:
José Obdulio Gaviria, primo de Pablo Escobar, y uno de los ideólogos históricos del uribismo y figura cercana a Álvaro Uribe, ocupa un lugar central en esta discusión. Para críticos dentro de la colectividad, sus pronunciamientos, decisiones polémicas y respaldos pasados a candidaturas por fuera del Centro Democrático contribuyeron a fragmentar el voto y a debilitar la identidad partidista. Su trino, en ese sentido, no fue visto como un hecho aislado, sino como la expresión de una pugna no resuelta sobre el rumbo político del uribismo.

En el otro extremo está María Fernanda Cabal, quien ha construido un perfil ideológico claro, confrontacional y sin matices. Esa postura le ha permitido consolidar una base electoral fiel, pero también le ha generado resistencias internas.
Para sus seguidores, los cuestionamientos provenientes del propio uribismo contribuyen a la enorme posibilidad de que la senadora María Fernanda Cabal termine abriéndose camino, como debió hacerlo hace mucho.
Lo más coherente para la Cabal sería “desmarcarse” de ese torrente de falsos uribistas que sólo disparan “fuego amigo”, para favorecer al comunismo. Adversarios internos que no han dejado de pertenecer al nodo de donde vienen. Queda claro que José Obdulio Gaviria amplió la percepción de división de la derecha en un momento clave para Colombia.
Y es que lo ocurrido deja al descubierto una realidad incómoda para el Centro Democrático: sus derrotas electorales no pueden explicarse únicamente por el contexto político nacional, el avance de nuevas fuerzas o el desgaste natural del poder. También responden a esos “caballo de troya” que generan disputas internas, liderazgos enfrentados y a la incapacidad de procesar sus diferencias de manera orgánica y estratégica.
En un escenario de alta polarización y con un año electoral decisivo en el horizonte, el uribismo ya esta atrapado en una discusión recurrente: la búsqueda de responsables por los fracasos del pasado.
El trino de José Obdulio Gaviria no solo agitó las redes sociales; dejó en evidencia que, más allá de los nombres propios, el verdadero desafío del Centro Democrático sigue siendo resolver su fractura interna antes de intentar volver al poder.
Esta vez se volvió a equivocar Álvaro Uribe Vélez, y éso se lo pueden cobrar en las urnas.
María Fernanda Cabal tiene su gente, su electorado intacto, fiel y la mayoría a la espera de ver el rumbo sabio que ella decida tomar, aunque algunos ya se desparcharon del CD y están con Abelardo de la Espriella ¿Será que a Cabal le llegó la hora de pensar en Colombia y dejar de lado esa lealtad y el amor al cacique Álvaro Uribe Vélez, quien respondió tan mal?































