Inicio #POLÍTICA ¿”Uribesantismo” en marcha? El giro que sacude al Centro Democrático

¿”Uribesantismo” en marcha? El giro que sacude al Centro Democrático

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Por Lola Portela

A la controversia por la participación del Centro Democrático en la Gran Consulta se suma ahora una crítica más profunda y frontal desde sectores del uribismo: el santismo, afirman, destruyó a Colombia y hoy intenta reciclarse con otros nombres y otras caras. En esa narrativa, figuras como Juan Carlos Pinzón no representan renovación alguna, sino la continuidad viva del proyecto político que el uribismo siempre combatió.

Para muchos militantes uribitas netos, los guiños políticos recientes no son coincidencias. Son señales claras de una convergencia que califican como peligrosa. El llamado “Uribesantismo”, advierten, no es una apuesta por la unidad, sino una fórmula diseñada para ganar una consulta y perder la elección presidencial de 2026.

Las críticas crecen y son de todo tipo:

El malestar no implica un rechazo a Paloma Valencia. Por el contrario, varios sectores insisten en que la respetan y la respaldan, pero cuestionan la decisión de entrar a una consulta que genera obligaciones legales con actores que no cuentan con favorabilidad electoral, no comparten una visión de país y, además, han sido detractores históricos del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Desde esta perspectiva, la consulta se convierte en una camisa de fuerza tanto para la candidata como para el partido. Los riesgos políticos, aseguran, son altos y ya comienzan a tener efectos colaterales en las listas al Congreso, que enfrentan una creciente turbulencia derivada de lo que muchos describen como una “incoherencia funcional”.

El debate interno sigue abierto. Más que una discusión táctica, “el Centro Democrático enfrenta una crisis de identidad”. El dilema es profundo: apostar por una alianza que diluye su esencia o preservar la coherencia que le dio origen. En esa encrucijada, el “Uribesantismo” aparece no como una solución, sino como un síntoma de un partido que aún no resuelve hacia dónde quiere ir, según lo ven sus bases resgionales y sus electores.

Y en ese sentido más que una mera discusión electoral, el Centro Democrático enfrenta, lo que algunos describen como “una encrucijada ideológica”: mantener la coherencia que le dio origen o asumir un pragmatismo que, según sus críticos, puede terminar costándole no solo la elección de 2026, sino la confianza de sus bases que son históricas, pero que ahora buscan un nuevo rumbo, y muchos ya se encaminaron a fortalecer a Abelardo de la Espriella.

Quedan en el tintero estas preguntas:

1. ¿Acaso estamos frente al nacimiento en Colombia de una corriente o “nueva derecha” que sigue la ruta de Milei, Giorgia Meloni, José Antonio Kast?

2. ¿Se fortalece el voto de opinión, al ver una “derecha cobarde”, como la llaman los electores?

3. ¿Esta maniobra política del expresidente, en cabeza de Paloma Valencia, debilita el Uribismo?.

El tablero en la política tiene un movimiento cambiante; es un proceso dinámico y fluido, no estático, donde las normas, actores (gobernantes, ciudadanos) y demandas se transforman constantemente debido a la lucha por el poder. Por eso, nada es absoluto ni definitivo. Y de aquí al 8 de marzo, día de la Consulta, seguramente se darán novedades, y mucho más hasta que llegue el domingo 31 de mayo de 2026, día de la primera vuelta presidencial.