En el 2022 le “corrieron el butaco”, vulgarmente hablando, a quienes aspiraban como precandidatos por el Centro Democrático, para meter a última hora a un desinflado y aporreado por los escándalos, Óscar Iván Zuluaga. A hoy pareciera que repiten la estrategia con Miguel Uribe Londoño.
Por Mauricio Villegas Londoño

Para el año 2022 se encontraban en la contienda presidencial de precampaña para obtener el aval por el partido Centro Democrático, María Fernanda Cabal (que lideraba en cifras) y Rafael Nieto Loaiza, entre otros. Óscar Iván Zuluaga apareció a última hora, sin hacer precampaña para hacerse al aval del Partido, aún cuando venía de un desgaste ante la opinión pública, por el escándalo del supuesto hacker de años atrás.
A hoy, pareciera que la estrategia se repite, veamos el porqué. El Centro Democrático inició de manera temprana un proceso de selección interna de candidato único con María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín, Andrés Guerra y Miguel Uribe Turbay. El mecanismo usado por el Partido fue el del acuerdo entre las partes, para la definición de la candidatura única, tal como se hiciera en el 2018 que arrojó como resultado la campaña que llevó a Iván Duque a la Presidencia de Colombia, quien primero se sometió al mecanismo interno y luego a la consulta interpartidista, donde derrotó a Marta Lucía Ramírez y a Alejandro Ordóñez.
Cuando Miguel Uribe Londoño llegó al proceso, cuyo mayor merito para alcanzar la presidencia es ser el papá del homónimo difunto, se acogió a las condiciones que establecían que el candidato, además de los aspectos estatutarios, se escogería mediante una encuestadora internacional. Valga agregar que los aspectos estatutarios incluyen cumplir con el Estatuto y la Ley, y él confesó haber votado por Petro, causal de expulsión del Partido. Ahora se va “lanza en ristre” contra el Director Nacional, Gabriel Vallejo Chujfi, pretendiendo cambiar las reglas del juego, porque la encuestadora no se dejó manosear.
Sin embargo, logró su cometido, el de dividir la votación del uribismo, Uribe, y el Centro Democrático y que la encuestadora seleccionada, según dice Semana, declinó a participar del proceso. Neocomunismo puro con tufillo a pilatuna de Santos, Gaviria y José Obdulio. El maligno es el maestro de la división, la mentira y el engaño.
En el 2022 una vez el Partido otorgó el aval a Zuluaga, éste comenzó una campaña hecha para perder, con un Zuluaga que no repuntaba en las encuestas ni en su familia, contrario a la campaña que venía haciendo María Fernanda Cabal que lideraba en todas las mediciones, tanto adentro como afuera del Partido. Y con esas cifras, contrario a lo esperado, le ofrecieron como premio de consolación volver al Senado, pero se encontró con que la cabeza de lista se la habían reservado a Miguel Uribe Turbay, que venía de dos periodos como concejal Liberal y de quedar cuarto en las elecciones a la alcaldía de Bogotá, con programa de gobierno redactado por el Partido Liberal, el mismo perteneciente a la Internacional Socialista, el de César Gaviria, el de los Acuerdos de La Habana y el SI al plebiscito con Santos, tras acuerdo logrado en su apartamento.
Tras las elecciones parlamentarias de 2022, una vez que María Fernanda Cabal se inhabilitó para aspirar a la presidencia por haberse sometido a votación a Congreso, justo al otro día y sin ningún pudor, Óscar Iván Zuluaga declinó a su aspiración presidencial con una insulsa carta en la que declinaba a favor de Federico Gutiérrez, Fico. Valga aclarar que un candidato no puede disponer del aval porque éste le pertenece al Partido y no al candidato. Pero el daño ya estaba hecho.
Detrás de la campaña de Federico Gutiérrez estuvieron el Partido Liberal y el Partido de La U, el mismo que a hoy tiene como vicepresidente a Alexander Vega, quien fuera el Registrador Nacional en dicha campaña de 2022 y a quien el presidente Iván Duque premió como empleado del año tras las elecciones. Gutiérrez aparecía ganador en todas las mediciones, inflado artificialmente quizá, compitiendo contra el exguerrillero Gustavo Petro y contra un outsider que venía de ser alcalde de Bucaramanga, muy bajo en sus formas y modales, Rodolfo Hernández, que se vanagloriaba de financiarse su propia campaña. Y que como sacado del sombrero, le ganó a Federico Gutiérrez, contra todos los pronósticos para enfrentar a Petro, en segunda vuelta.
Para la segunda vuelta, el Liberal y La U que, en primera estuvieron con Fico, se fueron con Petro. Ahí están los varios millones de votos que llevaron a Petro a la Presidencia y que la derecha polite, que no entiende al neocomunismo de Santos y Gaviria, el papá del comunismo de Petro y Cepeda, no comprendía de dónde habían salido.
Tras la derrota quedó evidenciado que la estrategia siempre fue llevar a la derecha dividida a enfrentar a la izquierda que iba en bloque, no sin antes hacerse con el control del partido Centro Democrático cooptando su aval. Misma estrategia empleada por los candidatos del Foro de Sao Paulo que se hicieron a la presidencia en toda América Latina en los últimos 20 años: el tercero divisor de la derecha.
Tras lo ocurrido con Miguel Uribe Turbay, acto de barbarie ciertamente, asumió su rol como precandidato por el Centro Democrático su padre Miguel Uribe Londoño, un anciano golpeado por la tragedia, fuera de los escenarios políticos durante años, que confesó haber votado por Petro, y cuyo único mérito ante la opinión pública para ser aspirante a la presidencia es ser el padre del difunto.
Las mediciones más técnicas y acertadas en el pasado, como Guarumo y Atlas Intel, a hoy, muestran a Maria Fernanda Cabal como la puntera, sin invertir presupuesto para copar las redes, de lejos, mientras al viejo Miguel se le ve ocupando la cola en la conversación digital, pese a que la inversión, aún desde la precampaña de su hijo, ha sido multimillonaria.
Además, aparecen filtraciones de supuestas encuestas, de las mismas casas que dieron como absoluto perdedor a Enrique Peñalosa, que terminó siendo el alcalde mayor de Bogotá, dejando en evidencia nombres como CNC y Polimétrica y el porqué no se puede confiar en ellas, dándole la razón a la prohibición de las encuestas electorales en Colombia. Encuestas hechas en nichos electorales específicos y con un universo diminuto para favorecer a quien les contrata posiblemente.
María Fernanda Cabal a hoy es la más opcionada para hacerse al aval del Centro Democrático, con el acuerdo previamente firmado entre los precandidatos y el Partido y quizá por ello es que el disminuido Miguel, sin mucho qué mostrar, quien llegó de último, pretende modificar.
La cuestión es de grueso calibre, toda vez que en el sonajero presidencial están orbitando una multiplicidad de exministros de los expresidentes César Gaviria, Juan Manuel Santos e Iván Duque armonizados sin pudor con la agenda del neocomunismo, la misma que enfrentan presidentes como Trump, Bukele, Milei o Meloni. La agenda de los neocomunistas Soros y Schwab.
Y al interior del Centro Democrático, un alfil de uno de ellos, José Obdulio Gaviria, que promueve abierta e ilegalmente a Juan Carlos Pinzón después de haber promovido a Miguel Uribe Turbay, que según se dice en los pasillos de la política parroquial, comparte como estratega político a Lester Toledo, mencionado en el círculo de Daniel Quintero y su desfalco a Medellín.
Todo parece indicar que la idea de mostrar ganador al viejo Miguel como al disminuido Zuluaga es la de llevar a la opción más fácilmente derrotable en la consulta interpartidista del mes de marzo de 2026, por Juan Carlos Pinzón corriéndole el butaco a María Fernanda Cabal, una vez más.
¿Acaso se está cooptando el aval del CD para repetir la zuluagada? ¿Quién será el tercero divisor de la derecha esta vez?
Colombia despertó. Llegó la hora de la derecha y llegó la hora de la mujer.


































