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La jugada de Miguel Uribe Londoño que tiene en crisis al Centro Democrático

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AtlasIntel se retira, crecen los cuestionamientos sobre la campaña de Uribe Londoño y hay infiltración de documentos para implosionar al principal partido de oposición en Colombia

Por Lola Portela

El retiro de AtlasIntel: una bomba en el corazón del uribismo

A menos de 20 días del plazo que el Centro Democrático (CD) fijó para escoger a su candidato único a la Presidencia, la reconocida firma encuestadora AtlasIntel confirmó que no realizará el estudio que debía definir quién representará al partido en la carrera por la Casa de Nariño.

El retiro de la encuestadora —que se había presentado como el mecanismo técnico más transparente para resolver la competencia interna— es más que un contratiempo: es una sacudida al único partido que hoy ejerce una oposición estructurada al gobierno nacional. En un escenario político dominado por el oficialismo y las coaliciones de izquierda, el Centro Democrático es la principal fuerza contrapeso en Colombia, y cualquier fractura en su interior tiene repercusiones directas en la estabilidad de la oposición democrática; no sólo en Colombia, sino a nivel internacional..

AtlasIntel explicó sus razones: reputación, plazos y turbulencia

Fuentes de la empresa indicaron que su decisión respondió a tres factores:

  1. Riesgos reputacionales asociados a involucrarse con un partido político en un proceso interno de alta polarización.
  2. Falta de claridad en las reglas de juego y en la cadena de custodia de la información.
  3. Tiempos imposibles para cumplir los estándares técnicos exigidos antes del 28 de noviembre, fecha límite fijada por el CD.

La firma prefirió apartarse antes de comprometer su credibilidad. Pero la pregunta quedó en el aire: ¿por qué el proceso, que parecía cerrado, terminó desbaratándose en manos del equipo de Miguel Uribe Londoño?

Miguel Uribe Londoño es el foco de crisis

Miguel Uribe Londoño llegó de último al proceso, como precandidato, para reemplazar a su hijo Miguel Uribe Turbay; según su propia solicitud. El partido lo recibe, en consideración a su momento de dolor y en medio del golpe nacional que se vivió por el atentado de Miguel Uribe (hijo). Además, que conforme lo explicó el Centro Democrático, mediante un comunicado, Uribe Londoño había expresado ek haber sido elegido por unanimidad (entre los familiares) para representar a toda la familia del precandidato asesinado. 

Sin embargo, es evidente que desde el inicio, no respetó el consenso pactado, entre los precandidatos con la dirección del partido, presionando para cambiar las reglas del juego e imponer las suyas, entre ellas: reemplazar la encuesta única de AtlasIntel, que fue escogida por su neutralidad, transparencia  y por ser extranjera. Uribe Londoño propone a cambio encuestadoras, de su alcance.

Esa maniobra, presentada como una defensa de la “transparencia”, terminó minando el proceso, pues en la estrategia por sacar del juego a  AtlasIntel, e implosionar el partido. Se supo que  los asesores de Uribe Londoño tuvieron cercanía e intentaron “contratarla”; la empresa por su seriedad no se prestó a ese juego, entonces la campaña de Miguel Uribe Londoño resolvió descalificarla.  Y, como ya lo han cuestionado: Julio Sánchez y otros periodistas, ¿A qué acusado se le permite acercarse al juez?. Y, así  terminó  tensando la estructura interna del CD.

En ese contexto, el presidente del partido, Gabriel Vallejo, incluso pidió a Miguel Uribe Londoño aclarar si sus asesores habían contactado directamente a AtlasIntel, lo que contravendría los protocolos de imparcialidad del proceso.

Hoy, con la encuestadora fuera del camino, las miradas apuntan a Miguel Uribe Londoño como el epicentro del terremoto que dejó en jaque el mecanismo de selección interna.

¿El comité de ética entra en acción?

Ante el escándalo, queda en manos de las directivas del Centro Democrático si  activarán el Comité de Ética del partido para estudiar la conducta de Miguel Uribe Londoño, revisar sus actuaciones dentro del proceso y determinar si vulnera los principios de lealtad y disciplina que rigen al Centro Democrático.

Sería esa instancia la encargada de decidir si hubo falta grave al consenso, interferencia indebida con la encuestadora y uso irregular de información interna privada, como la tienen todos los partidos o entidades.

Las bases del partido Centro Democratico abogan por una sanción, pero según fuentes cercanas el expresidente Álvaro Uribe no es de ése proceder.  Y es que con esas acciones no debería descartarse sanciones políticas o la exclusión  del proceso de escogencia del candidato presidencial, porque está en entredicho la transparencia y coherencia que siempre ha demostrado en su línea ética el Centro Democrático. 

Lester Toledo y la sombra de la infiltración extranjera

La figura más polémica detrás de esta trama es el asesor venezolano Lester Toledo, quien actúa como estratega de Miguel Uribe Londoño. Toledo, de nacionalidad venezolano y con pasado, de gris a oscuro, hoy es señalado por múltiples fuentes de ser quien filtró información confidencial y ejecuta una estrategia con para implosionar al Centro Democrático desde adentro.

Lester Toledo, también estaría vinculado a un grupo político que ya había operado en Colombia, desde que se entregó Monómeros a una junta venezolana cercana al exalcalde Daniel Quintero Calle, de Medellín. Además, según dicen nuestras fuentes, los venezolanos que literalmente se robaron a Medellín con Quintero, son parte del equipo que asesoró al excandidato a la alcaldía de Medellín Albert Corredor, derrotado por Federico Gutierrez en las urnas. Los mismos actores se habrían beneficiado de negocios irregulares relacionados con Hidroituango, Afinia Grupo EPM y la Secretaría de Educación de Medellín, y hoy estarían infiltrando la campaña de Uribe Londoño para desestabilizar al uribismo.

Este entramado, de confirmarse, configuraría una operación política y comunicacional extranjera dirigida a implosionar el principal partido de oposición mediante división interna, campañas de desprestigio digital y desinformación dirigida desde el exterior.

Una campaña de desprestigio desde fuera del país

Fuentes de inteligencia política consultadas por este medio advierten que “desde redes y cuentas foráneas —operadas desde Venezuela, Panamá y Miami— circulan mensajes coordinados para socavar la credibilidad del Centro Democrático y potenciar narrativas de corrupción, división y crisis moral dentro del uribismo”.

Y agrega el informe: “El patrón coincide con la estrategia regional de infiltrar, fragmentar y desacreditar movimientos de derecha que actúan como oposición a gobiernos de izquierda en América Latina”.

Lo que hay que entender es que: “No se trata solo de un pulso interno entre precandidatos: se trata de un ataque estructurado contra el único partido opositor con representación nacional, congresistas activos y estructura territorial consolidada”.

El dinero, otro flanco de sospecha

A los cuestionamientos políticos se suman los financieros. Miguel Uribe Londoño ha invertido, según La Silla Vacía, más de $280 millones de pesos en pauta digital y cerca de $100 millones mensuales en eventos y logística de campaña. Además de las enormes cantidades en pauta digital, según META.

Aunque el precandidato sostiene que los fondos provienen de recursos familiares y donaciones privadas, no hay reportes oficiales de ingresos ni auditorías públicas que respalden esas cifras.

Para un partido que ha construido su narrativa sobre la transparencia y el uso ético de los recursos, la ausencia de claridad en la financiación del aspirante debe generarle una crisis de coherencia.

El riesgo de implosión del Centro Democrático

Lo que empezó como una disputa interna por “una encuesta” hoy luce como una operación para debilitar el principal bastión opositor de Colombia. El Centro Democrático enfrenta la amenaza de ser dividido desde adentro por actores con intereses ajenos a su ideario, mientras campañas externas tratan de deslegitimar su papel como contrapeso político.

Si el Comité de Ética no actúa con firmeza, el partido corre el riesgo de que el daño trascienda las elecciones: una fractura moral y organizacional que podría reducir su capacidad de oposición institucional en un momento decisivo para la democracia colombiana.

Conclusión: una prueba de fuego para la oposición

El caso Miguel Uribe Londoño es, en el fondo, una prueba de carácter para el Centro Democrático. Definir si su liderazgo está dispuesto a sancionar conductas que traicionen el consenso, rechazar la injerencia extranjera y blindar su proceso interno determinará no solo el futuro del partido, sino la continuidad de una oposición real en Colombia.

Porque lo que hoy se juega no es solo una candidatura:  es la defensa del último partido opositor con estructura, ideología y disciplina frente a un entorno político cada vez más permeado por intereses foráneos y campañas de desprestigio.