Por Lola Portela
Tras la cancelación de la visa del presidente Gustavo Petro por parte del Gobierno estadounidense, varios ministros y altos funcionarios colombianos también se quedaron sin el documento. Algunos lo perdieron, otros lo devolvieron en señal de protesta.
La tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos escaló recientemente, luego de que el Departamento de Estado revocara la visa del presidente Gustavo Petro, porque durante una marcha pro-palestina en Nueva York, el mandatario instó a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes e incitar a la violencia, lo que fue calificado como una “acción imprudente e incendiaria”.
Petro restó importancia a la medida, calificándola como “un acto contra las Naciones Unidas y contra la lucha por la vida de la humanidad”. Pero el episodio no terminó ahí. A raíz de este hecho, varios miembros del gabinete presidencial y altos funcionarios del Estado también perdieron sus visas o decidieron renunciar voluntariamente a ellas, como muestra de solidaridad con el jefe de Estado.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plaza, quien afirmó: “Para trabajar por nuestro pueblo no necesitamos visa”.

La superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque, se unió al rechazo, criticando al Gobierno de Estados Unidos por promover lo que describió como una política imperialista que “pretende censurar a quienes alzan su voz para denunciar el abominable genocidio que se está cometiendo en Gaza”.

También el secretario jurídico de la Presidencia, Augusto Ocampo, informó mediante un comunicado su renuncia voluntaria a la visa. “Estoy convencido de que la dignidad de Colombia está por encima de cualquier privilegio personal. La soberanía de nuestra nación no se condiciona ni se subordina. Colombia se respeta”, escribió.
Entre quienes reportaron la cancelación oficial del documento por parte de EE.UU. está el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma. En su cuenta de X (antes Twitter) compartió una imagen del correo enviado por la Embajada estadounidense, en el que se le notifica la anulación de sus visas diplomática (A1) y de turismo (B1/B2). El funcionario reaccionó escribiendo: “Gaza bien vale una visa”.
La directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez, también confirmó que su visa fue revocada por el Gobierno estadounidense, al igual que el ministro de Igualdad, Juan Carlos Florián, quien expresó: “Nadie me quita el orgullo de haber presenciado en vivo el histórico y apoteósico discurso de mi presidente Petro ante la ONU”.

La controversia generó preguntas sobre cuántos miembros del gabinete cuentan realmente con visa estadounidense. El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, despejó dudas durante un foro de la revista Cambio, al declarar: “A uno no le pueden quitar lo que no tiene ni uno puede devolver lo que nunca ha tenido”, en referencia a que nunca ha solicitado el visado.
La situación refleja un momento de alta tensión entre Bogotá y Washington, mientras el Gobierno Petro reafirma su postura crítica frente a las políticas exteriores de Estados Unidos, en especial respecto al conflicto en Gaza.


































