Por: Juan Manuel Naranjo
Columnista Invitado
Con el tema del impuesto predial, muchos han salido supuestamente en defensa de los ciudadanos. Sin embargo, no se ven medidas serias ni responsables que consideren la maltrecha economía familiar. Las acciones de la administración de Marco Tulio brillan por su ausencia, aunque uno se pregunta si sus verdaderas intenciones no serán otras. Se dice que capitalizar las arcas del municipio es lo que importa y que, en últimas, poco le preocupa si la gente no protesta o si simplemente dilatan la situación hasta que finalmente se refleje en algo concreto.

Por los rincones políticos se rumora que algunos concejales están impulsando una posible revocatoria del mandato. Tal como están las cosas, esto no parece descabellado. Si el alcalde no maneja la situación con guantes de seda, se le podría salir de las manos, costándole muy caro tanto política como económicamente. Si no controla desde ya esa bola de nieve de inconformismo social que se vive, las malas decisiones políticas podrían pasarle factura.

Alcalde de Yopal, Marco Tulio Ruiz
La revocatoria del mandato
Se dice que la voz de Dios es la voz del pueblo, y así es. En su máxima expresión, el soberano pueblo decide los destinos de las comunidades, y cada pueblo merece la fortuna o la desgracia de tener un buen o mal gobernante. Esto demuestra que el poder absoluto y soberano reside en el pueblo, pero debe cristalizarse para enviar un mensaje claro, no solo al actual administrador, sino a todos los gobernantes: la voluntad popular prevalece y los pueblos se cansan de tanto atropello. Un pueblo no puede vivir sometido a la negligencia de un mal gobernante, a la torpeza de sus actos ni al abandono de sus ciudadanos, marcados por la mezquindad y la soberbia.
Yopal merece dirigentes comprometidos con el desarrollo, que sientan y vivan las necesidades de la gente, cuya vocación de servicio sea genuina y no un medio para enriquecerse o derrochar los recursos del estado con absoluto desprendimiento.

El gran beneficiado de esta tormenta política generada por el predial ha sido Felipe Becerra, quien ha capitalizado al máximo cada error del alcalde para promocionarse como el redentor de los yopaleños. En mi opinión, no lo ha hecho mal. Su actuación ha logrado tapar, en cierta medida, los problemas de seguridad que sigue enfrentando el municipio, al igual que los de movilidad. No hay fin de semana en que no se reporte una muerte por accidentalidad vial, especialmente de jóvenes. Yopal sigue a merced de los urbanizadores piratas.

Exalcalde de Yopal, Luis Eduardo Castro
Pero aquí no pasa nada. La dirigencia política, encabezada por los congresistas, brilla por su ausencia tanto a nivel local como nacional. No acompañan al alcalde ni ofrecen una solución sería a los ciudadanos de Yopal. En últimas, el único culpable parece ser “la vaca”, como dirían por ahí. El alcalde le echa la culpa a su antiguo amigo Luis Eduardo Castro y, para tratar de calmar los ánimos caldeados de los habitantes, se le ocurrió hacer un cambio de gabinete, sacrificando a su secretaria de planeación y a su secretario de hacienda.
¿A quién beneficia este despido? A los que tenemos que pagar un oneroso impuesto predial, no. Es puro show: de fondo, no hay una solución real para el pueblo, solo un espectáculo mediático.