El Picure trabaja para la lapa
Por : Juan Manuel Naranjo
Columnista Invitado
En la contienda electoral de las legislativas de 2022, la lista del Centro Democrático estaba encabezada por el representante Jairo Cristancho, quien aspiraba a repetir curul. Sin embargo, no esperaba la puñalada trapera que recibiría dentro de su propio partido, liderada por el exgobernador Alirio Barrera. Este episodio se enmarca en el canibalismo político interno que se vive en los partidos y las rencillas que los caracterizan.
Dentro de las manadas de hienas que viven en las praderas del África subsahariana, siempre que la hembra dominante muestra algún grado de fragilidad, las demás hienas que aspiran a ocupar su lugar se abalanzan sobre la que hasta ese momento era la líder y se la tragan. El instinto animal, en realidad, no difiere tanto del comportamiento humano.
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Para nadie era un secreto que Cristancho estaba ganando fuerza y consolidándose como una figura en ascenso. Esto lo convertía en una amenaza para el exgobernador, quien no toleraba que alguien creciera por encima de su liderazgo dentro del partido. Apoyándose en el poder que ostentaba su cuñado, conocido como “el pastorcillo mentiroso”, Barrera se dio a la tarea de utilizar toda su influencia política para sepultar en vida al representante Cristancho. Su estrategia fue colocar como ficha a Vladimir Olaya, un completo desconocido en el ámbito político departamental, pero respaldado por el aparato de la gobernación. Para lograrlo, convocaron a alcaldes, diputados y concejales, a quienes sedujeron con falsas promesas de ayudas que nunca se materializaron —porque faltos de palabra sí son— y así impulsaron la candidatura de Olaya.
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Lo más grave del caso es que utilizaron al propio Jairo Cristancho y sus recursos para apalancar la campaña de Vladimir Olaya, sin que él se diera cuenta de que estaba siendo manipulado. Lo engañaron para que invirtiera un gran capital en una campaña que, en realidad, terminaría financiando a su rival. Para que los lectores lo entiendan: la lista obtuvo 29,358 votos, pero sin los 11,014 votos de Cristancho, no habrían alcanzado a asegurar una curul.
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En una ocasión, conversé con el exgobernador Josue Alirio Barrera sobre la posibilidad de impulsar las dos cámaras del Centro Democrático mediante acuerdos programáticos con otros candidatos (clientelistas y burocráticos), lo que habría permitido sacar adelante tanto a Cristancho como a Vladimir. Sin embargo, recibí un rotundo “no” como respuesta, porque, supuestamente, él estaba enfocando sus esfuerzos en la candidatura de Archila
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Al final, se impuso el dominio de Salomón y Alirio Barrera, quienes traicionaron a uno de los suyos dentro del partido con el único propósito de demostrar quién manda. Este fue un claro ejemplo del canibalismo político interno que reina en el Centro Democrático.
Recordé cuando en mi finca cortaba el césped alrededor de la casa: el pasto que más rápido crecía era el primero en caer bajo mi guadaña. Moraleja: no crezcas tan rápido en política, porque te pueden pasar la guadaña política.