Por Lola Portela
Continúa la gira del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, con una agenda clara que prioriza los migrantes, China y la seguridad del continente, que pretende impulsar la agenda de Trump “prestando más atención a nuestro propio vecindario”, entre otros temas de relevancia para la administración de Donald Trump.

Y en ese contexto, el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo indicó que su país aceptará a migrantes de otras naciones que sean deportados desde Estados Unidos, en el segundo acuerdo que el secretario de Estado Marco Rubio ha alcanzado durante su viaje por Centroamérica que se ha enfocado principalmente en la inmigración.

Según el acuerdo anunciado por el presidente Arévalo, los deportados serán retornados a sus países de origen a expensas de Estados Unidos.
“Hemos acordado aumentar en un 40% el número de vuelos de personas deportadas, tanto de retornados con nacionales como de deportados de otras nacionalidades”, dijo Arévalo en una conferencia de prensa con Rubio.
Anteriormente, incluso bajo el gobierno de Biden, Guatemala había aceptado un promedio de siete a ocho vuelos de sus ciudadanos desde Estados Unidos por semana. Bajo la presidencia de Donald Trump también ha sido uno de los países a los que se han devuelto migrantes en aviones militares estadounidenses.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, también dijo que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, hizo la oferta extraordinaria de acoger a presos con ciudadanía estadounidense enviados desde el país norteamericano.
Prácticamente no existe precedente en la época contemporánea de que un país democrático envíe a sus propios ciudadanos a cárceles extranjeras.

Tanto Donald Trump como Marco Rubio reconocieron la inseguridad jurídica que supone enviar a estadounidenses a otro país para ser encarcelados.
“Sólo digo que, si pudiéramos hacerlo legalmente, lo haría sin dudarlo”, le dijo Trump a los periodistas el martes 4 de febrero, en la Oficina Oval. “No sé si lo tenemos o no, estamos revisando eso ahora mismo”.
Marco Rubio calificó la oferta de muy generosa, pero dijo que había “obviamente cuestiones legales implicadas. Tenemos una Constitución”.

La inmigración, una prioridad del gobierno de Trump, ha sido el principal enfoque del primer viaje al extranjero de Rubio como el principal diplomático de Estados Unidos, una gira de cinco países por Centroamérica que incluyeron Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y finalmente República Dominicana.